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Con un poco de retraso llega el mercadillo de esta semana que, eso sí, viene cargadito de ofertas jugosas para todas las plataformas. Así que ya sabéis, agarraos las carteras y continuad leyendo porque igual os lleváis algo a casa.
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Con un poco de retraso llega el mercadillo de esta semana que, eso sí, viene cargadito de ofertas jugosas para todas las plataformas. Así que ya sabéis, agarraos las carteras y continuad leyendo porque igual os lleváis algo a casa.
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Seguiremos con la tradición de los domingos dando un repaso a toda la morralla que hemos publicado durante la semana, por si se os ha escapado algún artículo y no habeis trolleado a gusto (que esta semana ha venido buena para los Trolls). Sin mas retraso, repasamos lo publicado entre el 1 y el 7 de Marzo
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Gracias a ese maravilloso invento llamado libertad de expresión, gilipollas como yo podemos escribir sobre lo que nos de la gana. Ya no tenemos que tragarnos la opinión de pseudo-expertos mohínos y acomplejados, podemos tener nuestra propia voz en el gran universo de internete. Desde hace unas semanas, nuestro ilustre visitante ciro nos obsequia con pequeñas joyas literarias en forma de reanálisis que va recopilando en foros y webs especializadas. Exquisitos microrrelatos.
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Si señores, en El Pixel Ilustre a veces somos unos afortunados. Los amigos de Digital Bros nos han enviado una preview de su aventura gráfica estrella de la temporada: Runaway 3. He podido probar los dos primeros capítulos que hay y os adelanto que la cosa no pinta nada mal. ¿Quieres saber más? Go down fellas.
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Hay modas que vienen y van, pero si hay algo que no ha perdido ni un ápice de diversión en décadas eso son los juegos de mesa. No en vano, algunos de ellos ya existían durante la niñez de nuestros padres y siguen aguantando el paso del tiempo sin modificar un solo párrafo de sus reglas. Sin embargo, no son pocos los que han intentado “modernizarse” ofreciendo adaptaciones en el formato del futuro: los videojuegos.
Que los videojuegos no tienen por qué ser realistas es algo que está más allá de toda duda. El realismo está al servicio de la diversión y cualquier cosa que se interponga entre ellos debe ser erradicada. Ya sea que nuestro héroe aguante un cargador de ametralladora sin pestañear o que pueda llevar diez armas en la espalda, si aporta diversión bienvenido sea. Sin embargo, hay ocasiones en las que ese énfasis por añadir diversión a la mezcla desemboca en un obsceno atentado contra la lógica más básica del propio videojuego. Son esas situaciones en las que no podemos evitar girar los ojos, mirar fuera de la pantalla y pensar “¡Pero qué coño!”.
Ya es lunes así que aquí tenéis vuestra cita semanal con las ofertas que hemos recopilado para que podáis conseguir cosas baraticas. El mercadilloooooo iluuuustreeeeee ! ! ! Os recuerdo que si encontráis alguna ofertilla más por la red y no está por aquí, compartirla en los comentarios para hacer del mundo un lugar mejor.
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Tal como los lunes es día de mercadillo, los domingos serán día de resumen semanal. Este pequeño aliciente dominguero sirve para aquellos que han llegado tarde a su cita ilustre diaria y así pueden reengancharse con los artículos que se hayan perdido. Aunque esta semana hayamos actualizado menos, el artículo diario mínimo es pan de cada día en el libro de estilo ilustre. Disfruten, disfruten.
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Desde los tiempos más remotos, compañías y desarrolladoras han intentado siempre ofrecer una experiencia cada vez mas innovadora al jugador. El uso de todo tipo de periféricos ha sido clave a la hora de crear esa sensación de frescura y novedad. Antaño, cualquier juego que necesitase de un dispositivo distinto al de la máquina a la que pertenecía, era visto con otros ojos. Comenzaron a proliferar juegos con pistolas de luz, copiando directamente la experiencia de los salones recreativos para ofrecerla en los hogares.
Mucho se ha hablado ya de la relación entre el cine y los videojuegos: abundan las malas conversiones del videojuego al celuloide, aparecen de vez en cuando algunas joyas bien adaptadas de la gran pantalla a nuestras consolas… pero casi nunca se habla de los que están detrás de las cámaras. En este artículo no quiero hablar de los Uwe Boll, Paul W.S. Anderson y demás personajes pintorescos de la industria cinematográfica, sino de aquellos creadores de videojuegos que, un buen día, decidieron hacerse pasar por directores de cine y, al contrario, de aquellos realizadores que se enamoraron tanto de los juegos que, irremediablemente, tuvieron que meter mano en el asunto y crear –o financiar- uno propio. Hete aquí algunos ejemplos:
La última consola de sobremesa de Nintendo ha provocado un huracán de emociones encontradas: de amores desbocados y odios irracionales, de idolatrías fetichistas y repulsiones instintivas, de defensas incondicionales y ataques implacables, de veneración casi-religiosa y demonización ferviente. La última consola de sobremesa de Nintendo es: el Cristiano Ronaldo de las consolas.
Ah, la rejugabilidad. Bendita rejugabilidad. ¿Qué sería de los juegos cortos sin ella? ¿Sin los modos de dificultad ocultos, los trajes nuevos y los “New Game +”? ¿Cuántas horas extras no nos habrán dado todas estas fórmulas de alargue artificial? ¿Cuantos instantes de placer prolongado? Ninguno, posiblemente. Porque admitámoslo, nos encanta sacar trajes especiales y modos de dificultad súper extremos, pero de sacarlos a usarlos hay un mundo. Y es que los juegos que realmente te dan motivos para repetir se pueden contar con los dedos de las manos. Y no, desde luego no lo hacen porque te obsequien con un par de vestidos para la maciza de turno.