Imaginaos la situación: somos un fornido guerrero o un experimentado soldado curtido en mil batallas, rápidos, ágiles, fuertes y capaces de curar las heridas más graves con tan solo ponernos un rato a la sombra. Sin embargo, un tronco caído en mitad del camino o incluso un miserable bordillo son suficientes para bloquear nuestro avance… Seguro que os suena a todos, ya que se está transformando en algo cada vez más habitual: los héroes de acción modernos no saltan.
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¡Viva Las Vegas!
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Si existe un género o subgénero gilipollas, éste es el de los videojuegos de azar. Casino Games para los entendidos. Pretender conquistar el factor potra no es una gilipollez, sino una enfermedad conocida como ludopatía (más allá de la pasta, lo que ansía el ludópata es dominar el azar); pero perder el tiempo frente al monitor esperando que te toque una lotería basada en unos algoritmos básicos generados por la CPU es una memez. O al menos así lo veo yo.
Secuelas... ¿Sí o no?
Echemos un ojo a los 100 videojuegos más vendidos el año pasado. La inmensa mayoría tienen un numerito, un subtítulo o ambas cosas en el nombre. Nos guste o no, el mundo de los videojuegos está plagadito de segundas, terceras o enésimas partes. Reflexionemos un poco… ¿eso es bueno o es malo?
Ilustres finales vol. VI
Hay pocos finales que puedan resultar tan previsibles como los que se suelen dar en los títulos deportivos. Es más, entiendo que pueda sonar a broma de mal gusto que dos de los seis finales ilustres realizados hasta la fecha (repasad esta maravilla) pertenezcan a este género. Impulsados por ese horripilante aunque a la vez comprensible afán por simular los eventos reales, la mayoría de ellos repiten la ya canónica ceremonia de entrega de premios; ya sea copa, ensaladera o medalla, en un podio rodeado de bellezones o sobre una plataforma agasajado por los gordopilos tragones de la UEFA o del COI… Todas ellas escenas de júbilo robótico carente de toda chispa de vida que no justifican el largo camino recorrido. Pero hay excepciones. Super Soccer, el representante balompédico de aquella espatarrante primera oleada de títulos para El Cerebro de la Bestia, es una de ellas.
Ilustres finales Vol. IV
Cobra Mission. Estas dos palabras hacen que una generación de treintañeros sonría al recordar las que fueron sus primeras pajas delante de un ordenador, costumbre universalmente extendida en la actualidad. Cobra Mission. Y también recuerdan cuando la pornografía era bastante menos accesible que ahora. Porque Cobra Mission fue el primer juego guarrillo que tuvo cierta repercusión en nuestro país y objeto de deseo para muchos chavales con la pubertad recién estrenada. Pero hay que saber leer el mensaje oculto tras las tías en pelotas y apreciar el auténtico mensaje que nos otorga su inesperado final.
Ilustres finales Vol. III
He venido a poner un poco de dosmiloncismo a la serie contestona que nos estamos marcando esta semana los ilustres. No hace falta buscar en juegos de los tiempos de El Rosso para encontrar finales que se orinan tranquilamente sobre el guión de un colofduti, por mucho sondeo que quiera hacer el libro Guiness. No voy a hablarles de Portal 2, porque ya está en la dichosa lista, pero sí de una de las joyitas del año pasado que me ha tenido y me tiene todavía enamorado. Es Bastion. Sí, por supuesto, este artículo tiene spoilers del tamaño de varios bulldozer apilados.
Ilustres finales Vol. II
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Mis padres no contaban cuando me regalaron por reyes la Master System con el enorme montante que costaba un videojuego, por lo que a la hora de elegir los títulos que quería, debía regirme por el abanico de posibilidades de la gama económica de Sega. 1995 leandras etiquetadas en la baja estantería de El Corte Inglés, nostalgia almidonada que me empaña las lentillas. Gracias a ello pude gozarlo con cosas como The Ninja, Secret Command o Transbot, pero sin duda, el que me hizo aprender una impepinable lección de vida fue Enduro Racer y su puto final.
Ilustres finales Vol. I
La mayoría de vosotros habéis leído la listita de marras sobre los mejores 50 finales de los videojuegos. Supongo que, como un servidor, muchos no estaréis de acuerdo con muchos de los títulos incluidos y se os ocurren multitud de finales mejores. Podría hacer otra lista de 50, pero prefiero darlos de uno en uno y explicar mis motivos antes de una simple sucesión, y así invito al resto de redactores a publicar los suyos. Empiezo con un imprescindible de Wii: Little King’s Story.
El Test Ilustre: Bobby Kotick
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Hoy ha salido a la palestra en la mayoría de «prensa» española la poco ilustre lista que contiene los 50 mejores finales en la historia de los videojuegos según el Libro Guinness de los Récords 2012. Al parecer, se ha hecho la encuesta a 13.000 canis fans de los videojuegos que han demostrado toda su sabiduría en un comprendio que dará que hablar gracias a, por ejemplo, encontrarnos con nada más y nada menos que tres juegos de la saga Halo, tres Assassin’s Creed y cuatro Call of Duty, entre otras lindezas. Precisamente el juego que encabeza la lista es el Call of Duty: Black Ops y por ello hemos decidido poner a prueba a un gran amigo del ilustrismo en esta nueva sección. Bobby Kotick, o no, ha decidido respondernos amablemente un pequeño test para que la muchachada pueda conocer mejor al hombre de oro de la industria.
El caso de Blizzard y Valve por la marca 'DOTA'
Blizzard ha planteado una denuncia contra Valve por intentar registrar la marca «DotA«. ¿Qué es DotA y qué ha hecho que estos dos gigantes se enemisten? Para quien no lo sepa, significa «Defense of the Ancients» y es un mod creado con el editor de mapas de Warcraft III: Reign of Chaos, el juego de Blizzard. El mod tiene tres padres: «Eul», el creador original, «Guinsoo», que lo lideró entre 2003 y 2005, y «IceFrog», que se encargó del proyecto hasta que fichó, junto con «Eul», por Valve en 2010, y se convirtió en el diseñador jefe de DOTA 2, anunciado ese mismo año. Blizzard, no hizo gran cosa en su momento, pero ahora se ha puesto las pilas y ya hay unos plazos para el proceso.
Son solo videojuegos
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Los que llevéis algo más de un mes visitando El Pixel Ilustre —con suerte mucho más tiempo— habréis notado algo raro desde hace un par de semanas: mi colaboración, tradicionalmente abundante (llevo más de 1.100 entradas en esta casa), ha cesado sin previo aviso. El motivo, como sé que alguno ya sabe, es que durante este tiempo he atravesado ciertos problemas personales, que evidentemente no vienen al caso en una entrada de esta índole, que me han hecho pensar y plantearme más que nunca algo que llevaba rondando mi cabeza desde hacía meses, y es que este mundo que tanto nos absorbe y fascina, por mucho que nos pueda llegar a obsesionar, es lo de menos. Demonios, ¡que son solo videojuegos!
El Multijugador obligatorio
Si echamos la vista atrás, las principales incorporaciones a la presente generación de consolas, además del obligatorio salto técnico, han sido la cuasi-obligación de conectar a internet nuestras consolas y el control mediante movimiento. El hecho de tener la consola en red ha supuesto, entre otros “avances” la posibilidad de los parches y actualizaciones, las plataformas de descarga con nuestros amados DLC’s y, por supuesto, el multijugador online. Especialmente el multijugador online. Sin embargo, en demasiadas ocasiones creo que hubiéramos estado mejor dejándolo en exclusiva para los gordopeceros.
Cómo hacer un análisis de videojuegos
El flamenquín es un plato típico de Córdoba que está muy bueno. En Madrid hay un sitio que se llama Los Jiménez en el que lo hacen muy rico. Está en la calle Barbieri, esquina con San Marcos. Si vas en Metro te pillan cerca Tribunal y Gran Vía. De todos modos, os propongo una forma de hacéroslos en vuestra casa.