En un mundo alternativo, uno más bonito y más justo, el nombre de Space Wreck sonaría junto al de Disco Elysium en cualquier conversación seria sobre los grandes juegos de rol de los últimos años. Pero estamos en pleno 2026 y ya sabemos de sobra que no vivimos en ese mundo justo y bonito. Es por eso que muy probablemente nunca hayas oído hablar de este RPG de origen letón, que ha sido desarrollado principalmente por dos personas y que, aparentemente, primero salió en el año 2018 de manera gratuita para navegadores.
No he mencionado a Disco Elysium en el primer párrafo por casualidad. Siendo dos obras radicalmente distintas, los paralelismos entre la obra de ZA/UM y Space Wreck son más que evidentes. Ambos son RPGs inspirados de manera muy directa por los juegos de rol de mesa, hasta el punto de que ambos utilizan literalmente tiradas de dados para resolver conflictos. Ambos están ambientados en escenarios más o menos reducidos, ambos ofrecen distintas vías para resolver casi cualquier situación, ambos se pueden terminar sin matar a nadie, y ambos te permiten rolear arquetipos de personaje muy diferentes. Y luego supongo que también está esa influencia post-soviética, que permea inevitablemente en ambos títulos.
El planteamiento de Space Wreck, que bien podría estar inspirado en cualquiera de los viajes de Ijon Tichy —protagonista de Diarios de las Estrellas de Stanislaw Lem— pone al jugador en la piel del capitán de una nave espacial. Lo primero que sabes sobre tu personaje es que tu tripulación no te respeta. Lo segundo es que unos piratas espaciales te han tirado un torpedo que ha dañado el chip de combustible de la nave. Y lo tercero: como quieres intentar compadrear con tu tripulación, aunque no era necesario, has participado en el sorteo para ver a quién le toca montarse en la lanzadera de emergencia para ir una estación abandonada que hay cerca en busca de un chip de combustible nuevo. Evidentemente te ha tocado a ti. Así que el juego empieza y ya sabes que, a todos los efectos, eres un poco comemierdas.
Tras este comienzo, que consigue transmitir muy bien el tono general de lo que está por llegar, toca crear al personaje. Este momento es clave. En Space Wreck lo que puedes y no puedes hacer depende mucho de tus habilidades. Tanto es así, que si solo tienes un punto en la habilidad social de turno (speech), es posible que se te trabe la lengua al hablar con otros personajes y no puedas comunicarte con ellos si no te bebes antes un lingotazo. De forma similar, si solo tienes un punto en scitec, la habilidad para interactuar con ordenadores, puedes cargártelos antes siquiera de encenderlos. Por suerte, como el propio juego anuncia en su página de Steam, hay entre tres y ocho maneras distintas de resolver cualquiera de las misiones del juego.
Como es comprensible, no he puesto a prueba estos números oficiales, pero sí que he terminado el juego con un personaje social, un personaje mental y uno físico. Y, efectivamente, las experiencias son muy distintas. Tan distintas, de hecho, que hay secciones enteras del juego que te puedes saltar, dependiendo de las acciones que lleves a cabo. También hay, por supuesto, diferentes finales, con muchas slides diferentes en las que el juego te informa de manera detallada de las repercusiones de tus actos a lo largo de la aventura. El juego, más que muchos otros RPGs con muchísimo más presupuesto, consigue hacerte sentir que tus decisiones importan desde el primer momento.
Space Wreck es un juego relativamente corto. Una partida, dependiendo del tipo de personaje que lleves y los cursos de acción que intentes seguir, puede durar entre dos y cuatro horas, no más. Al fin y al cabo, la historia es muy simple: ir a una estación espacial supuestamente abandonada en busca de un chip de combustible y volver a tu nave con éxito antes de que vuelvan los piratas. De hecho, para cualquiera que haya jugado alguna vez a rol de mesa, resulta muy evidente que esto no es más que un one-shot de cachondeo trasladado al mundo del videojuego. Gracias a esta duración, además, el juego resulta particularmente rejugable.
Hoy en día el término «hidden gem» se usa tan a la ligera que títulos del calibre y calado de FTL o Psychonauts pueden aparecer fácilmente en cualquier recopilatorio de tu portal de videojuegos o youtuber preferido. Space Wreck es una «hidden gem» con todas las letras. Es un juego genuinamente original y brillante, con menos de 200 reviews en Steam, que aparentemente no está en GOG porque GOG no les responde a los correos a sus autores, y que, sin embargo, muy posiblemente se hace un huequito en el corazón de un aficionado a los juegos de rol cada dos o tres meses.
Muchas gracias, estaba con ganas de probar Disco Elysium pero creo que voy a probar los dos