Letters of longing es un juego en primera persona ambientado en plena Guerra Civil española, en el que siempre llevas un fusil en las manos. No tienes más que mover el ratón y mirar hacia abajo para poder ver lo que parece un Mauser 1893 recreado en 3D con todo lujo de detalles. Pero en Letters of longing no hay un botón para disparar. El fusil está ahí como recordatorio frío y letal de la terrible situación en la que se encuentran sumidos tanto el país como el protagonista, pero no como herramienta de muerte. Como bien decían los Pistoleros del Eclipse: «la pistola cuando se saca es pa’ disparar, el que la saca pa enseñarla es un parguela». Y qué quieres que te diga, mejor parguela que asesino.
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Análisis: Call of Duty: Black Ops 7
Call of Duty: Black Ops 7 salió a la venta el día 14 de noviembre al precio de 79,99 euros. Activision, que lleva vomitando periódicamente este tipo de productos desde hace más de una década, ha decidido volver a inyectar contenido abortado con inteligencias artificiales generativas en esta masa amorfa de ceros y unos a las que paródicamente llaman videojuego, algo que ya hicieron con Call of Duty: Black Ops 6. En los años 2023, 2022, 2021, 2020, 2019… no necesitaron utilizar esta tecnología para poder colocar sus productos en las estanterías digitales de Steam, Xbox o PlayStation, pero se ve que desde hace dos años sí que les hace falta. Vida o muerte, supongo. Saben que la calidad de lo que ofrecen es inferior, que ya es decir. Pero les da igual. Y aun así cobran casi 80 euros, que son 80 euros más de lo que cualquier persona debería pagar por esta inmundicia. Haceos un favor y, si queréis jugar a este estertor digital de lo que antaño fue una saga de videojuegos con reputación, hacedlo sin darles un duro.
BCN Game Fest
En enero de este año, como bien escribí por aquí, tuve el placer de conocer a Juno, que estaba participando en su primera edición de MálagaJam y empezando como quien dice en esto de hacer jueguitos. Ayer, tan solo unos meses después, nos encontramos una vez más. En esta ocasión dentro del marco del IndieDev Day BCN Gamefest. Aquí Juno no venía a echar el finde haciendo juegos, sino a enseñárselos a personas capaces de cambiarle la vida. Y aunque no nos fiemos y hagamos bien en no hacerlo, cuando la abracé la sentí feliz. De eso van estos eventos.
Guadalindie 2025
Hace unos días, sobre el escenario principal del Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, tuvo lugar uno de mis momentos favoritos de las dos ediciones de Guadalindie que llevamos ya a cuestas. Lucía, presidenta de Málagajam, se emocionó al decir unas palabras antes del cierre de la feria. La quiero mucho y al verla a punto de llorar (algo nada raro en ella), sin pensarlo corrí a darle un abrazo, sin contar con que yo ya tenía mi propio nudo en la garganta y que también soy un llorón. Así que ahí estábamos los dos encima del escenario, incapaces de seguir hablando. Por suerte, Raúl, el estilosísimo director de Guadalindie y a quien también considero amigo, vino al rescate de la situación y, con la mayor naturalidad del mundo, anunció que el año que viene habrá más.
MálagaJam Weekend 19
El domingo 26, último día de la jam, llegué al Polo de Contenidos Digitales a eso de las siete y cuarto de la mañana. Atravesé la entrada en mitad de un más que comprensible silencio, pues la noche anterior se había estado jugando al bingo —y quizá también programando— hasta las tantas de la madrugada. Entré al comedor y empecé a preparar la mesa para el desayuno mientras me hacía el primer café de la mañana. En ese marco tranquilo, casi liminal, entró una persona a la que no conocía y con la que nunca había hablado, una participante de la jam. Los siguientes 20 minutos los pasé conociendo a Juno, una joven mucho más lista que yo (se ha pasado el Obra Dinn), que me recordó, una vez más, por qué me apasiona tanto el trabajo que desempeño en MálagaJam.
The Castle
Mi primera aventura gráfica, como la de muchas otras personas de mi generación, fue Monkey Island. El juego estaba instalado en el ordenador del trabajo de mi padre —un flamante 286 con 20MB de disco duro— cortesía del hijo de uno de sus compañeros de oficina. Unas semanas después, tras haber visto los fuegos artificiales con Elaine Marley, mi emoción para con el género era tan grande, tan palpable, que mi padre fue al Corte Inglés y cogió de la estantería de la sección de videojuegos una caja que mostraba el mismo sello, el de Lucasfilm Games. Esa caja de cartón, por supuesto, no fue otra que la de Maniac Mansion.
The Last Door
Hace décadas, en plural, que juego al rol de forma habitual. Como muchas personas aquí en España empecé con Vampiro: la Mascarada, Dungeons & Dragons o La leyenda de los 5 anillos. No fue hasta varios años después, ya con los Reinos Olvidados y el rollito gótico-punk completamente quemado por el exceso, que descubrí La llamada de Cthulhu. Y cuando esto ocurrió supe que había encontrado mi ambientación preferida. Desde entonces he dirigido cientos de sesiones y docenas de campañas, a lo largo de las diferentes ediciones del mismo juego. Quizá este sea el motivo por el que, cuando veo una obra que trata con tanto mimo, tanto cuidado y tanto acierto este tipo de ambientación, me conmuevo. Especialmente cuando la etiqueta «lovecraftiano» de Steam se parece cada vez más a un cajón de sastre para todo tipo de terror psicológico o tentacular.
Man I Just Wanna Go Home
Rubén, al que por aquí conocéis como Necrodomo, tiene una de mis anécdotas preferidas. A grandes rasgos, al bueno de Rubén se le hizo tarde en el centro de Madrid y perdió la posibilidad de coger el último metro a casa. Pero no estaba dispuesto a pagar un taxi, así que consultó Google Maps y vio que «solo» tendría que caminar dos horas a través de Casa de Campo. No es problema. Al fin y al cabo, si por algo es conocido es por ser un gran aficionado a los paseos. Se adentró de madrugada en la oscuridad, caminando en ocasiones campo a través y embarrándose los zapatos hasta los tobillos, hasta que dio con una suerte de riachuelo fruto de las recientes lluvias. Se remangó un poco los pantalones y cruzó. Tiritando en medio del frío madrileño continuó. Caminó otra media hora y se topó con otro riachuelo, este más ruidoso, más bravo. Tras comprobar el caudal y valorar el peligro que él mismo consideró potencialmente mortal, tomó la difícil decisión de dar media vuelta. Volvió a atravesar el primer riachuelo, caminó otra hora más entre el frío y el barro, volvió a la estación de metro, vio que aun seguían quedando cuatro horas para que abriese y que en seis debía estar trabajando, y terminó pagándose un taxi.
Felvidek
Felvidek es un juego de rol desarrollado en RPG Maker por dos señores eslovacos, Jozef Pavelka y Vlado Ganaj, que está ambientado en una versión alternativa de la Eslovaquia del siglo XV. En esta realidad jugable, además de castillos, espadas y miserias, también hay sentido del humor, cultos paganos que adoran a demonios palpables, criaturas de pesadilla con tentáculos en la cabeza, y hasta una explicación ficticia, aunque anclada en la realidad, de cómo el café llegó a Europa a través de Hungria… y de cómo evidentemente tenía propiedades demoniacas.
Guadalindie, donde nace el amor por los videojuegos
Este pasado fin de semana se celebró en Málaga la feria de videojuegos independientes Guadalindie. El evento, que ha sido un éxito tan abrumador que muchos aún nos estamos secando lágrimas de felicidad, ha sido posible gracias a la labor mastodóntica de un grupo de voluntarios entre los que me incluyo. Este hecho, el que haya sido un éxito y el que todos seamos voluntarios —incluyendo a Raúl López, su incombustible director— me ha hecho pensar. Y, tal y como animó a hacer Marta Trivi durante el colofón de la feria, quiero reflexionar en voz alta.
Wanted: Dead
Wanted: Dead es un anacronismo lúdico. Es como si un jugador de fútbol de los setenta, uno de esos señores de treinta años calvo, con bigote, barriguita y calcetas a media espinilla, fichase por el City de Guardiola. Ese futbolista aterrizaría en Manchester sin tener ni pajolera idea de fútbol moderno. No sabría cuántas sustituciones se pueden hacer, ni qué es el VAR, y es muy posible que ni siquiera se supiese la mitad de las reglas. Y con el título de Soleil y 110 Industries ocurre lo mismo. Es un videojuego que ha viajado en el tiempo, concretamente desde un periodo situado entre 2008 y 2012, para aterrizar en pleno 2023 con el mismo garbo que nuestro hipotético fichaje.
MálagaJam Weekend 17: JUEGO en estado puro
La industria del videojuego es una mierda. Las incesantes noticias sobre despidos nos entumecen ante una realidad difícil de digerir: hay algo podrido dentro de este mundillo que tanto nos gusta. Pero no todo es ponzoña. Este pasado fin de semana, enmarcada dentro de la Global Game Jam, tuvo lugar la MálagaJam Weekend 17. Al margen de coronarse como la sede presencial más grande del mundo con más de trescientas personas dedicadas en cuerpo y alma a la creación de videojuegos y juegos de mesa, la jam en la que intento poner mi granito de arena desde hace algo más de un año demostró una vez más el poder generador tan arrollador y necesario de las jams.
Encuentros con Personas muy Ilustres S01E09
Para el noveno episodio de esta serie de encuentros tenemos a Eufrasio, un desarrollador de videojuegos que quizá no conozcáis hoy, día uno de diciembre de 2023, pero que seguramente conoceréis dentro de unos años. Si el vídeo llega a tres likes publicaremos una segunda parte de cuatro horas. Tras el salto tenéis toda la bibliografía que ha recopilado el propio Eufrasio. Y aquí tenéis el programa en Spotify.