Febrero Playdosero

Escrito por en Artículos - 26 febrero, 2026

Los emuladores son una cosa chulísima. PCSX2, el mejor emulador de PlayStation 2 con muchísima diferencia, es capaz de ejecutar casi a la perfección más del 98% del catálogo de la consola. Eso son aproximadamente 4000 juegos. La gran mayoría de ellos estuvieron a la venta aquí en España hace algo más de veinte años y en muchos casos aún se pueden comprar de segunda mano. Pero muchos otros nunca salieron de Japón. Nunca se tradujeron. Por suerte, gracias a la maravillosa sinergia existente entre emulación y romhacks, hoy en día muchos de esos títulos que parecían completamente inaccesibles se pueden jugar cómodamente en PC. Y eso es justo lo que he hecho a lo largo de todo febrero: jugar a algunos juegos japoneses que nunca pude disfrutar en su día y rejugar joyas que me apetecía rememorar.

Shadow Tower Abyss es uno de los juegos a los que más ganas le tenía. Es un RPG en primera persona desarrollado por FromSoftware en el año 2003, que por desgracia nunca llegó a salir de Japón. Es la hostia porque, pese a las evidentes carencias tecnológicas fruto de la época, ya se pueden ver las semillas de lo que unos años después sería Demon’s Souls. Creo que no es particularmente largo, pero no lo terminé. Le dediqué unas seis horas aproximadamente y, aunque las disfruté muchísimo, es uno de esos juegos que requiere una determinación que sencillamente no he podido permitirme a lo largo del mes. Dicho esto, lo recomiendo enormemente. Es mucho más accesible de lo que parece, especialmente gracias al parche que lo traduce al inglés.

Sí, empiezas con una pistola

Aunque ya lo había jugado en dos ocasiones y, de hecho, aquí podéis leer el texto que le dediqué a su remaster para PS3 hace la friolera de 15 años, me apetecía volver al mundo de Shadow of the Colossus. Sigue siendo perfecto. Es uno de esos juegos por los que nunca van a pasar los años. Es un milagro. La primera vez que lo jugué en mi PlayStation 2 pirateada en la tele de tubo del salón de casa de mis padres recuerdo perderme por su precioso mundo, cabalgando a lomos de Agro y explorando todos los rincones de ese páramo desolado. En esta ocasión fui a tiro fijo. Esto, unido a que aún recuerdo el punto débil de cada coloso, ha hecho que termine el juego en algo menos de siete horas. Las mejores que he dedicado a videojuegos este mes.

Quizá alguno se sorprenda de saber que soy un tremendísimo fan de JoJo’s Bizarre Adventure. Por ese motivo tenía muchas ganas de jugar a la versión traducida al inglés de otro título que nunca llegó a salir de Japón: JoJo no Kimyō na Bōken: Ōgon no Kaze. El juego, básicamente, te permite revivir todo el arco de Golden Wind, participando en breves segmentos jugables en los que es posible controlar a toda la banda. Qué demonios, hay un nivel en el que incluso puedes controlar a Polnaref en silla de ruedas. Siendo sincero, algo me dice que el juego debe ser absolutamente insufrible para cualquier persona ajena al material original, especialmente porque algunos de los niveles son de una dificultad absurda y no me quiero imaginar cómo debe ser esto sin el viejo confiable savestate del emulador.

Not gay

Paradójicamente, el videojuego de PS2 de JoJo’s Bizarre Adventure: Phantom Blood (el primer arco del manga) salió casi cuatro años después que el de Golden Wind (quinto arco). Por desgracia, esta nueva entrega de los Jojos no solo salió más tarde, sino que salió mucho peor. Sin andarme con rodeos: el juego es un tostón. Se acabó la variedad y originalidad del juego anterior en favor de peleas constantes, principalmente contra Dio. Y si el sistema de combate fuese muy profundo o muy divertido, pues mira, la cosa tendría un pase. Pero no. En la mayoría de los niveles, la única forma de ganar es repetir una y otra vez el mismo combo. Le metí unas cuantas horas y llegué bastante lejos, pero en última instancia no quise hacerme daño y lo dejé a medias.

Claro que, puestos a escribir sobre juegos pochos, ninguno más pocho que Berserk: Millenium Falcon, otro juego japonés que nunca llegó a nuestras costas. El juego de Berserk! me decepcionó especialmente porque no hay una sola buena decisión ahí dentro. Para empezar, la historia empieza justo después de la Edad Dorada, el mejor arco del manga con mucha diferencia. Ok, no pasa nada, se puede contar otra historia. El problema es que, tras casi cuatro horas de juego, no lo hace. No sé si mejorará, pero las cuatro primeras horas de Berserk: Millenium Falcon consisten en correr por la nieve matando una y otra vez a los mismos enemigos insípidos. La honrosa excepción a esto es un combate moderadamente divertido contra Zodd. De verdad, menudo tostón de juego y qué oportunidad perdida.

Creo que no es ningún secreto que mi género preferido es el de los roguelike. Los tradicionales. Los de la interpretación de Berlín. Quizá por eso le terminé metiendo más de cinco horas a Eternal Quest, un juego estilo Mystery Dungeon de la serie Simple 2000 de PS2 que, si bien no es particularmente bueno fuera del contexto de las consolas, lo cierto es que me mantuvo muy entretenido durante un par de tardes tontas. También ayuda que tenga una de las bandas sonoras más absolutamente demenciales que he podido escuchar en cualquier juego del género. De verdad, poneos esta vaina para terminar de leer el texto.

Dentro de esta misma línea de la serie Simple 2000 probé otros dos juegos a los que les dediqué considerablemente menos tiempo. Por un lado está Paparazzi, un juego de hacer fotos que, pese a lo que su nombre sugiere, no te convierte tanto en un paparazzi como en un fotógrafo de estudio que tiene que hacer fotos a modelos ligeras de ropa. Tiene algunos detalles muy guapos, como poder elegir si quieres o no usar trípode, poder llamar la atención de la modelo para que haga gestos, o tener que evitar sacar en plano a otras personas, pero en última instancia es un juego de hacer fotos sexis. Y, por otro lado, está el Dynamite Deka, también conocido como Die Hard Arcade por estos lares. Probablemente todos estéis muy familiarizados con su versión para recreativas o para Dreamcast, pero en PS2 salió esta versión con gráficos mejorados. Es una pasada de juego.

Sigo con las parejas. En este caso dos shooter on rails a cada cual más absurdo y disparatado. El primero de ellos es Ninja Assault, un juego que parece estar ambientado en el Japón feudal, pero en el que controlas a ninjas con pistolas semiautomáticas. Es un delirio de juego en el que nada tiene sentido y eso lo hace genial. El segundo es todavía más absurdo: Dino Stalker. En este juego eres una especie de piloto de guerra de la Segunda Guerra Mundial que, vete tú a saber por qué, es teletransportado en el tiempo y el espacio a un sitio lleno de dinosaurios. Lo más guapo es que, aunque se siente on rails, hay algunas partes del juego en las que tienes total libertad de movimiento. Es un híbrido muy interesante que, como el de los ninjas, tiene muchísimo sabor arcade.

El último juego de este mes al que le dediqué una cantidad significativa de tiempo ha sido Silent Hill 2. Nunca lo había jugado antes. Francamente, esperaba mucho más. El juego tiene una ambientación aterradora y consigue crear una serie de escenarios de auténtica pesadilla. Pero luego lo echa todo por la borda cada vez que uno de sus personajes abre la boca. Si la intención era crear desasosiego con la manera que tienen todos los personajes del juego de comunicarse, no lo consiguieron. Los diálogos no resultan inquietantes, ni incómodos, sino sencillamente malos. Y lo peor es que arrastran a sus personajes. Dicho esto, es un juego de miedo que consigue dar miedo. Éxito. Supongo que sencillamente esperaba algo más.

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