![]()
Todavía no sé muy bien por qué demonios lo compré. No sé si fueron las capturas de pantalla, que mostraban un clon de Castlevania bastante atractivo; los ochenta céntimos de precio de entrada, o el estilo «anime emo» que en el fondo todavía me pone un poquito. No sé qué coño fue, pero me decidí a pasar por caja. Total, por ese precio lo más que me voy a comprar es un café, no hay pérdida posible – pensé. Cuan equivocado estaba.