REGALAMO MARACATONE NINIO

Los indis (o no) gratuitos de Steam (I)

Escrito por en Artículos - 11 Enero, 2017

En esta casa como bien sabéis somos muy guarros e indigentes. Nos gustan los títulos enormes pero también aquellos que están embutidos tras una jam cualquiera en unos cuantos megas. El caso es que en el reino de Gaben, maravillosa representación del capitalismo digital diogeneizado a la máxima potencia, también existen una serie de obras en mayor o menor medida gratuitas con las que matar el rato. En esta mini-sección intentaremos presentar aquellos que nos llamen la atención.

Brawlhalla

Brawlhalla

Empezamos fuerte. Me vais a pegar de hostias, pero si bien he echado mis buenas horas a juegos de lucha como Street Fighter III, Mortal Kombat o Marvel vs Capcom, soy incapaz de ponerme con los Smash Bros. Y sin embargo me gusta este Brawlhalla, una interpretación en 2D de cartón piedra de los títulos nintenderos que pone en escena a personajes de distinta calaña. Si bien su nombre nos remite al Valhalla de la mitología nórdica, realmente en él se pueden dar de hostias clones de Hook, un minotauro o la Muerte. Muy aprovechable.

Echoes+

Echoes+

Seguimos con los buenos clones. Resulta curioso como lo que inicialmente fue concebido como un minijuego de Project Gotham Racing 2 acabó siendo una serie de éxito. Geometry Wars, el shooter de Bizarre, tuvo tan buena acogida que terminó dando el salto tanto a Xbox Live como a diferentes versiones físicas. En él se basa Echoes+ y nos brinda frenetismo enmarcado en una discoteca de colores saltones, asteroides, alienígenas con muy mala hostia y power-ups  con los que empepinar nuestra diminuta nave y hacer de ella una máquina de arruinar pedruscos espaciales.

Paladins

Paladins

¿Alguien ha mencionado la palabra clon? Pues tomad tres tazas. Overwatch, el último FPS cooperativo que lo peta en proporciones épicas también tiene su versión para gente pobre como yo. Si bien saca cosillas del grandérrimo Team Fortress 2 y a pesar de que uno de sus desarrolladores ha declarado que se parece más a este último que a otra cosa, para qué vamos a engañarnos, es una copia descaradísima del juego de Blizzard. Tanto como bien hecha, así que no haríais mal en darle un tiento. Que conste que, eso sí, tiene en su beta abierta una buena tanda de macropagos en los que dejarnos los cuartos.

Pink Hour y Pink Heaven

Pink Hour y Pink Heaven

Seguimos el repaso de hoy con, aunque parezca mentira, JUEGOS ORIGINALES. Pink Hour y Pink Heaven son dos pequeños regalitos fáciles y sin ninguna complicación, pero agradables de jugar que apenas duran unos 20 minutos entre ambos. Son plataformas con un par de fases en cuyo ratillo de juego incluso les da tiempo a romper la cuarta pared para llevar a cabo su cometido real: promocionar a Kero Blaster, título creado por Daisuke Amaya, creador de esa obra maestra llamada Cave Story. Hay maneras y maneras de promocionar un juego, y lo cierto es que estas dos son de lo más acertadas.

Magic Duels (por el ilustrísimo Retrospect)

Magic Duels (por el ilustrísimo Retrospect)

Terminamos con la última entrega de la saga Duels of the Planeswalkers, en la cual, al contrario de sus predecesoras, no es necesario invertir dinero real en obtener un mazo, como mínimo, decente. Así, nos da la opción de poder construir nuestros mazos completamente desde cero, incluida la base de maná, actualizando con una campaña nueva por cada expansión de cartas físicas que sale al mercado. Aparte, es una muy buena opción para todos aquellos que quieran iniciarse en el juego real, pues contiene una buena cantidad de explicaciones, tutoriales y ejemplos de todo lo básico. No obstante, se aprecian algunos errores de bulto (ese primer mulligan a 7 cartas, por ejemplo) o la falta de ciertas mecánicas y reglas actuales (el “scry” después de aceptar el mulligan). Además, el tiempo para la toma de decisiones muchas veces es demasiado corto. En definitiva, si sientes curiosidad por el juego dale una oportunidad. En cambio, si eres alguien ya experimentado, puede saberte a poco si no juegas con amigos.

 

Lo más ilustre de 2016

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