Sell me this pen!

El Lobo de Crowd Street

Escrito por en Artículos - 26 marzo, 2014

Hace tiempo escribí este artículo sobre las inversiones en Kickstarter y los riesgos que se asumen. Se puede resumir en: inviertes en un proyecto, asumes que puede no salir bien. Como ejemplo ponía los retrasos y refinanciamientos de Broken Age. También describí los problemas que origina un proyecto sobrefinanciado. Hoy quiero exponer cómo invertir en un macroproyecto es la tomadura de pelo más grande del crowdfunding.

Todos los proyectos necesitan financiación. Hay proyectos modestos y hay megaproducciones. Los primeros suelen tener unas metas más abordables, necesitan menos dinero y suelen no tener fácil acceso al crédito. Es aquí donde una plataforma de crowdfunding puede ser decisiva: Un juego indie, una locura de cortometraje o una edición física de un fanzine sobre Punk indonesio. Tu dinero sirve para crear el proyecto. Asumes los riesgos de perder esa inversión y lo único que ganas es el producto. No es un gran negocio. Pero es bonito.

Con las megaproducciones es otra cosa. Tienen unos objetivos muy ambiciosos, necesitan muchísimo dinero y consiguen el crédito de los grandes inversores. Es aquí donde una plataforma de crowdfunding puede ser engañosa: Un juego triple A, una producción de Hollywood, un macroproyecto de ingeniera. Tu dinero NO sirve para crear el proyecto. La empresa necesita mucho más de lo que puede ofrecerle el crowdfunding para llevarse a cabo. Aunque te hagan pensar que eres decisivo. Asumes los riesgos de perder esa inversión y lo único que ganas es el producto y una camiseta oficial. Si llega a crearse. No es un gran negocio. Es una tomadura de pelo. Como cuando le regalas la materia prima a una empresa de reciclaje para que haga negocio.

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Acabamos de conocer la noticia de que Facebook compra Oculus VR por 2 mil millones de dólares ($2 billion). Os lleváis las manos a la cabeza. Qué esperabais. Oculus Rift es un proyecto gigantesco que requiere mucho más de los 250.000$ que pedían en su Kickstarter. Mucho más que los 2 millones que consiguieron. ¿Por qué pidieron entonces esa limosna? Seguramente por ingeniería financiera. Liquidez. Deudas. Putas y drogas. Tal vez los backers han pagado la nómina del tío que ha organizado las rondas de financiación con Facebook. Tal vez sólo putas y drogas. Hasta aquí, como inversor (aunque sea inversor de kickstarter) es todo lícito. Habéis estado ahí cuando la cosa iba mal y habéis confiado en el proyecto. Como el chino que ha comprado el Edificio España. Esa confianza ha dado sus frutos. Oculus Rift parece un gran producto. La VR doméstica parece que va a estallar. El puto Zuckerberg ha metido 2 mil millones en la empresa donde invertiste. Eres un lobo. Hora de recoger los beneficios, que ascienden a:

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Una puta camiseta. Salvaste del cierre a la empresa. Tu dinero consiguió que ficharan a Carmack. La han vendido por un pastizal a Facebook. Y a ti te toca una camiseta 100% algodón. A simple vista, una de las inversiones más subnormales que he conocido.

Algunos defensores de crowdfunding defienden que ellos lo hacen por tener el producto. Eso se llama precompra, y normalmente no implica el riesgo de retrasos o cancelaciones. Como precompra es una mierda. Apoyar un proyecto que evidentemente necesita financiarse por otro lado, es una mierda. Porque no estás haciendo posible el proyecto, te estás convirtiendo en el socio más tolai y con menos derechos de toda la corporación.

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El “otro” Zuckerberg.

Mi reflexión: invierte en buenos proyectos pequeños. Apoya a la gente de Dead Synchronicity. Dale tu voto a Rising Goat para hacer A Rite from the Stars (si quieres). No es un gran negocio, pero estás ayudando a un grupo con talento y sin crédito a conseguir su sueño. Tu beneficio: un juego y una camiseta. Es bastante idílico, pero bueno para el karma. No malgastes el tiempo con proyectos titánicos. Le estás regalando tu ilusión y tu dinero (aunque sea poco) a gente que le va a sacar beneficio sin que tú veas un euro. Pero qué sabré yo, soy el hijo de puta que no usa el contenedor amarillo.

 

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CaesarIA