Retro Amor: La saga Street Fighter (III)

Escrito por en Retro Amor - 19 agosto, 2011


En el  último texto de esta serie dejamos a los señores de Capcom liados con las distintas versiones de Street Fighter II. Hoy nos vamos a centrar en el primer gran giro que dio la saga dentro de los diferentes spin-offs que han ido apareciendo para la misma. Es el turno de los Street Fighter Alpha.

En 1995, Street Fighter II en sus variadas vertientes era considerado como un juego de culto. Lejos de seguir explotando el género existente, que ya había tocado techo con Super Street Fighter II Turbo, o de empezar desde cero con una hipotética tercera parte, Capcom se sacó un acertadísimo as bajo la manga: la creación de una nueva marca llamada como Alpha (Zero en Japón).

El mercado de los beat ‘em up libraba por aquel entonces una batalla feroz gracias a la  popularización del género. Ya no “solo” estaba Street Fighter II, sino que compañías como la mitiquérrima SNK sacaba titulacos como los Fatal Fury o los King of Fighters, quienes se ponían a la altura de lo ya creado por Capcom.

Para llevar a cabo la nueva empresa se dio un lavado de cara completo al cotarro, ya desde el aspecto artístico se pueden ver nuevos diseños de los personajes, quienes poseían unas pintas mucho más juveniles y un estilo donde se deja entrever una mayor influencia del manga japonés. Lo que podría parecer una apuesta arriesgada al final se convirtió en un jodido acierto. Las pintas que presentaban los Ryu y compañía no fue fruto de un capricho estético, sino que venían a cuento de que los sucesos que ocurren a lo largo de esta trilogía son en realidad anteriores a lo que que después pasaría en Street Fighter II.

Partiendo de la base de Super Street Fighter II Turbo, Street Fighter Alpha se presentaba como un juego bastante ágil, veloz  y en el que el gameplay fue mejorado: se añaden más Super combos, “recargables” en una barra inferior dividida en diferentes niveles, los Chain combo, la posibilidad de defenderte en el aire e incluso la recuperación tras agarre y lanzamiento del oponente. Por último, también podemos elegir entre los estilos de lucha normal y auto, teniendo este último pequeñas ventajas en defensa y ataque que facilitaban algo el trabajo.

Por otra parte, aunque el plantel de  luchadores sea pasable, lo cierto es que el número de estos baja con respecto a su más inmediato predecesor. Si bien se mantienen algunos personajes típicos como Ryu, Ken o Chun-Li, el resto se recupera desde el primer Street Fighter (Adon), se añaden directamente desde otras franquicias como Final Fight (Guy) o simplemente son creados para este primer Alpha (Charlie). A pesar de todo y aunque este fallito no empaña demasiado el resultado global del juego, lo cierto es que se echan en falta unos cuantos individuos más.

Street Fighter Alpha 2, por su parte, no introdujo demasiados cambios y se conformó con ser una mera ampliación del  primer envite de esta sub-saga: sí, es cierto que se cambian los Chain combos por los Custom combos (con los cuales los jugadores más jarcoretas podían crear combinaciones MUY brudicales) y varios personajes nuevos entre los que se encuentran algunos desbloqueables como Evil Ryu, quien era más rápido y poseía más golpes que su versión “normal”… pero por lo demás, el apartado jugable no sufrió tantas variaciones como cabría esperar (aunque viendo el  historial del Capcom tampoco es algo que deba extrañar tanto, juas). No es un mal  juego, pero los cambios introducidos no supusieron algo demasiado rompedor, precisamente.

Afortunadamente, Street Fighter Alpha 3 se encargó de  arreglar un poco las cosas. Nacida en 1998, esta tercera parte dio una vuelta de tuerca a lo ya visto en sus dos hermanos pequeños y amplió el número de posibilidades con su nuevo sistema de juego… y todo con la  “simple” unión de diferentes estilos de lucha para cada personaje.

Llamados como isms (A-ism, X-ism y V-ism), cada uno de estos estilos nos permitía luchar a la usanza de anteriores Street Fighter. En el primero de ellos tenemos la ya canónica posibilidad de utilizar 3 niveles de Super combos. En el segundo se copiaba la  mecánica de Super Street Fighter II Turbo, gozando solo de un nivel para la barra de ataque especial… que se compensaba al tener este la capacidad de pegar mayores tollinas. Por último, con el V-ism podíamos hacer uso de los Custom combos procedentes del segundo Alpha.

Todo ello aumentaba las posibilidades que teníamos con cada combatiente a elegir, al tener que buscar el estilo que más se adecuase a nuestra manera de pelear. El colofón a toda esta virguería lo ponían los diferentes personajes que teníamos a nuestra disposición: hasta 28 diferentes podíamos escoger, apareciendo por primera vez entre el roster gente como Cody de Final Fight.

Como conclusión y por decirlo de alguna manera, para mi Street Fighter Alpha 3 es a Alpha lo que Super Street Fighter II Turbo supuso al cómputo global de los Street Fighter II años antes, y eso no puede ser precisamente malo.

Versiones (o «aquella vez no fuimos tan sacacuartistas»)

Por lo general, las distintas versiones de los Alpha salieron muy bien paradas. A pesar de que el  primer título apareció en 1995 bajo la placa CPS-2,  incluso una consola de 16-bits como Super Nintendo tuvo la suerte de ver una versión más que decentísima de Street Fighter Alpha 2. Saturn, PlayStation o el rarísimo CPS charger también tuvieron adaptaciones muy cercanas a las dos primeras entregas originales.

Para las versiones de Street Fighter Alpha 3 también tengo buenas palabras: por lo general fueron conversiones bastante potables y algunos ports como el de PlayStation presentaban más personajes (aunque sus limitaciones en el terreno de las 2 dimensiones le pasarían algo de factura…). Otros como el  de Saturn hacía uso del cartucho de 4 megas extra para mostrarse lo más fideligno posible a la máquina arcade.

Si hablamos de máquinas más potentes, Dreamcast también tuvo una conversión decente (amén de otra posterior que permitía jugar online). Ya en 2006 se presentó un amoroso UMD para PSP: sus gráficos eran calcados a la coin-op y tenía más personajes extra. También en el mismo año, PlayStation 2 vio recopilada esta trilogía en el  llamado Street Fighter Alpha Anthology, y con muy buenas maneras, por cierto.

El único pero que se le puede poner a determinadas versiones (hablando en plata: las de  la gris de Sony) son los burrísimos tiempos de carga que había que soportar antes de cada combate, todo un coñazo digno de los Spectrum.

Para terminar, si obviamos Grotesquicidades como la serie EX (que no son más que mierdas  varias no desarrolladas por Capcom), podemos decir que los Alpha rompieron con la amalgama de continuaciones de la segunda entrega, dieron un poco de aire fresco introduciendo nuevos conceptos y sirvieron como puente en el terreno jugable entre los Street Fighter II y la trilogía creada para la tercera parte, la cual supuso la culminación de Street Fighter en el mundillo de los juegos de lucha. Los Alpha, años después de su salida, siguen siendo títulos muy jugables y amorosos, sobre todo en su tercera parte, la más completa y brutota de todas. No harían mal en probarla(s) si todavía no lo han hecho.

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