10 Motivos para odiar: Heavy Rain

Escrito por en Artículos - 24 agosto, 2011

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Sin ser necesariamente buenos o malos, estoy seguro de que mis cambios de opinión son bastante conocidos por todos los que llevéis una temporada leyendo en estos lares. El tiempo y la experiencia influyen dramáticamente en nuestra percepción de todo lo que nos rodea, y en consecuencia esta visión, perspectiva o como queráis llamarlo, va mutando irremediablemente. Por ese motivo no me avergüenza decir que si bien cuando escribí este artículo dije que Heavy Rain me había gustado, a día de hoy sólo escuchar su nombre me pone de mala hostia. Y es que el juego de Quantic Dream es de esas cosas que cuanto más piensas en ella menos te gusta. Por cierto, aunque pensaba que era evidente, el artículo contiene spoilers y esas cosas.

1. Lo mejor del juego, en teoría su guión, es una basura. Analizando fríamente y reduciendo la historia a su escaleta básica, Heavy Rain nos cuenta la historia de un asesino muy malo que mata niños y pone a prueba a sus progenitores porque tiene un terrible trauma infantil. Ni más ni menos. Es decir, algo muy similar a lo que podemos padecer en los telefilmes de Antena 3 de los domingos por la tarde, pero con un halo de seriedad tan absurdo como incoherente.

2. Si la historia de por sí es mala y no da para más la mires por donde la mires, las situaciones de relleno metidas con calzador para alargar el juego son aún peores. Las pruebas a las que se somete el protagonista son absurdas y dignas de la peor iteración de la saga Saw, mientras que las escenas del detective en la que damos caza a multitud de otros sospechosos intentan infructuosamente aportar algo de acción a una mecánica que sencillamente no está preparada para ello.

3. El motivo del punto anterior: la mecánica es lamentable. Tetris, Super Mario o Call of Duty son juegos enormemente divertidos y exitosos porque, entre otras cosas, en todo momento sabemos cómo va a responder lo que vemos en pantalla a nuestras acciones con el mando. En Heavy Rain no es así. No es así porque su mecánica es la expresión mínima de diversión videojueguil. Es decir, el juego se basa en ir apretando los botones que salen en pantalla para realizar todo tipo de acciones. Los QTE no era divertido las pocas veces que salían en Shenmue y no lo son todas y cada una de las veces que salen en Heavy Rain.

4. Debido a esta mecánica ramplona y deficiente, tenemos un juego cuya única diferencia con los clásicos libros de elige tu propia aventura es que estos últimos al menos eran novedosos y divertidos. En Heavy Rain debemos pulsar una serie de botones para avanzar a la siguiente escena y en los libros debemos pasar la página. Algunos dirán que es más divertido pulsar cuatro botones cuya representación visual en el monitor es completamente aleatoria a pasar una página. Yo disiento.

5. La libertad de decisiones de la que tanto presumía su creador es completamente falsa. “Puedes morir en cualquier momento y ahí se acaba la historia para ese persona” —dijo en más de una entrevista. Pero eso es mentira. De hecho, puedes conducir en dirección contraria por una autovía a toda velocidad y no acertar una sola de las combinaciones de botones, y vivirás. Por supuesto que hay personajes que pueden morir… como en decenas y decenas de juegos, pero esa sensación de vulnerabilidad tan rompedora se chafa cuando descubres que tienes varios personajes inmortales.

6. De esta falsa sensación de libertad deduzco venían aquellas declaraciones de David Cage en las que instaba al jugador a no repetir la aventura una vez finalizada. Y en cierta medida lo entiendo. El bueno de Cage sabía de sobra que su producto es mediocre y que, en cuanto dejases de mirar como un tonto la pantalla y empezases a pensar, verías las terribles costuras de un juego que hace aguas por todas partes. Por desgracia, un buen juego —especialmente uno en el que se pueden tomar decisiones importantes— debe disfrutarse más la segunda vez, no menos.

7. Algo que tampoco ayuda especialmente a nuestra implicación con la historia es el carisma de los personajes. A ninguno de ellos se le llega a coger un cariño especial. Ninguno de ellos nos marca o nos hace sentir un vínculo emocional estrecho. Y eso, pese a que compartimos con ellos todo tipo de situaciones anodinas cuyo único objetivo, a no ser que sus desarrolladores sean subnormales y les guste hacernos perder el tiempo, es precisamente ese: acercarnos al personaje. Así pues, cuando a cualquiera de los protagonistas le ocurre algo, básicamente nos importa una mierda.

8. Siendo bastante más preciso con los dardos, en Heavy Rain podemos encontrar algunas escenas que son sencillamente para echarlas al retrete, cagarles encima y tirar de la cadena. Scott Shelby, nuestro detective privado y asesino favorito, entra en una mansión atestada de guardaespaldas armados con pistolas y los mata a todos. ¿Por qué? Porque se aburre. No tiene nada que demostrar a nadie y lo único que puede conseguir es que lo maten (claro que en esa ocasión también es imposible que nuestro personaje muera) o deje pruebas que lo incriminen, pero aún así, con el único objetivo de engañar al jugador de la forma más estúpida y rastrera posible, protagonizamos la escena.

9. Siguiendo con las tonterías de Shelby nos encontramos con un detalle que a mí, personalmente, es el que más me toca la moral. Una de las escasas mecánicas interesantes del juego es que al pulsar un botón vemos una nube de pensamientos sobre nuestro personaje. Pues bien, pese a ser el puñetero asesino, Shelby siempre tiene pensamientos súper neutros destinados a, efectivamente, engañar al jugador. ¿Conclusión? Colocas una mecánica relativamente interesante en tu videojuego y a las primeras de cambio la traicionas vilmente. Por el amor de dios, desde el principio del juego se nota que uno de los cuatro protagonistas es el asesino, no hacía falta recurrir a estratagemas como esta o la del punto anterior para encubrirlo.

10. Y para terminar, nada mejor que la escena más estúpida y absurda de todo el juego. Sí, más incluso que la de Shelby en modo Rambo. Estoy hablando por supuesto del famoso encuentro sexual entre Ethan Mars y Madison Page. Encuentro que tiene lugar mientras el hijo del primero está ahogándose contrarreloj, él está hecho una puta mierda a nivel físico, y ella lo conoce desde hace unas pocas horas. Pero claro, si no metes la escena de sexo el juego no es “adulto”. Así que de nuevo, en pos de un bien mayor, hay que introducir una escena estúpida que no hace sino sacarte de la terrible narrativa del videojuego de un guantazo. Bien por ti, David Cage.

Este artículo fue publicado originalmente en mi Tumblr.

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