Retro-amor: Yoshi's Universal Gravitation

Escrito por en Retro Amor - 16 julio, 2011

Una de las “sagas-spin off” más prolíficas de Nintendo es la protangonizada por Yoshi. Desde 1995, cuando apareció para el cerebro de la bestia la brudical continuación de Super Mario World, Nintendo ha ido alargando esta serie de títulos, la cual, ya sea por sus gráficos o por sus mecánicas, siempre ha intentado desligarse de los títulos protagonizados por Mario. Hoy nos vamos a centrar en Yoshi’s Universal Gravitation, un cartucho que desgraciadamente sufrió la pesada sombra que por entonces ya proyectaba la sucesora de Game Boy Advance.

Las raíces de este plataformas se encuentran en el genialísimo Super Mario World 2: Yoshi’s Island, título que, según cuentan las malas lenguas, fue la respuesta del Señor Miyamoto a toda la virguería gráfica con la que Rare y Nintendo habían intentado vender Donkey Kong Country. Esta vez era Yoshi quien tomaba las riendas, llevando a cuestas a un por entonces baby Mario por uno de los mejores juegos que parió la generación de los 16-bits. Curiosamente su secuela, Yoshi’s Story, utilizaba gráficos pre-renderizados (tal y como se hizo don Donkey Kong Country) para empezar a mostrar lo que podía dar de sí Nintendo 64 en un juego con “simple” desarrollo 2D, aunque desapareciendo en esta ocasión Mario como parte del planteamiento jugable del título.

Por su parte, Yoshi’s Universal Gravitation puede parecer un juego algo infantil, y ciertamente lo es, lo cual no significa que nuestras peludas manazas no puedan disfrutar de él. Nacido bajo la sombra del hype creado por Nintendo DS, quien allá por 2004 daba sus primeros pasos, este cartucho creado por las buenas gentes de Artoon basó buena parte de su atractivo en su jachondo sistema de control.

En esta ocasión no encontraremos a Mario dando por saco a nuestras espaldas, ni recogeremos melones o dispararemos huevos como proyectiles, que fueron algunas de las anteriores entregas de la serie; aquí el protagonismo recae en la manera en la que se mueve Yoshi. A los controles tradicionales con la cruceta y los botones de acción hay que añadirle el factor por el cual podemos inclinar la consola a la izquierda o a la derecha para “mover” el mundo en el que nos encontremos. De esta forma llegaremos a lugares en un principio inaccesibles, haremos el camino más llevadero o esquivaremos obstáculos, todo eso si no la palmamos en el intento, claro está… cosa que no pasará demasiadas veces, ya que en general el juego es facilón, a la par que llevadero y agradable, que quede claro

La gracia del cotarro está en que, sirviéndonos de dicho control, deberemos avanzar por las diferentes fases que se nos vayan presentando. Cada una de ellas nos pide uno o varios objetivos, como pueden ser recoger un número de monedas, eliminar a varios enemigos, comer X manzanas… o una combinación de ellos. Si bien hay niveles en los que podemos avanzar fácilmente de un lado a otro sin mover la consola, en bastantes ocasiones la perfección solo se esconde tras un buen meneo de tu Game Boy Advance con las consiguientes caras de “qué hace el gilipollas este” que provocará en tu entorno tu manera de jugar.

Hay que reconocer que el apartado audiovisual no es nada del otro mundo: posee gráficos simples aunque coloridamente resultones. Aparte y como punto negativo a destacar, hay que decir que no cuenta con demasiadas melodías, que si bien resultan simpaticas, podrían haber gozado de mucha mayor variedad. Si os soy sincero, tampoco creo que haya que darle demasiada importancia a dichos borroncillos, ya que la estructura de los niveles en conjunción con la manera de manejar el cotarro hace de Yoshi’s Universal Gravitation una experiencia bastante llevadera, en la que considero que su apartado técnico ciertamente posee un rol algo secundario.

¿Podría haber sido más alto, más guapo y con un falo más largo? Seguro. ¿Está bien? Por supuesto. Esta obra quizás no sea la jodida repanocha dentro del catálogo de Game Boy Advance, pero hay que reconocerle que tiene muchos aciertos en su haber como para dejarlo pasar. La adición de unos controles algo fuera de lo normal pero muy bien realizados le dan un puntillo diferente y que se agradece enormemente, así que no dudéis en haceros con él si lo encontráis por ahí, marginado como juego de segunda mano en cualquier tienda.

 

Indiegente trajeado, a.k.a. Igneous

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