10 motivos para odiar: Skyrim

Escrito por en Artículos - 9 Enero, 2012


El fenómeno Skyrim está todavía bien caliente entre los jugadores de RPGs de medio mundo, que se maravillan y congratulan a lo grande con las bondades que nos ofrece la última entrega de la saga Elder Scrolls. Yo mismo estoy disfrutando como un crío con el juego, pero pese a todo ello, Skyrim no es, ni de lejos, perfecto. Como todo juego, tiene sus defectos, algunos más llamativos que otros, y antes de que me arrepienta y me vaya a llorarle y pedirle perdón a Todd Howard por mi impiedad, voy a daros diez motivos (sin spoilers) por los que odiar el juego matadragones.

1 – La inmersión está muy descuidada en cosas básicas
A lo largo de todas las entrevistas, galas, análisis y demás lamidas al juego se ha dicho hasta la saciedad que se valora mucho la inmersión. Esto es cierto a medias. Si bien es verdad que podremos encontrar multitud de cosas que hacen que Skyrim sea una provincia rica en matices y viva como nunca antes se había visto en la saga (bardos, niños correteando por ahí, gente haciendo su vida y ganándose la vida como leñadores, cazadores o herreros), por norma general la implicación del jugador con el mundo y las repercusiones de sus actos están pasadas por alto. Da igual que revientes a un pueblo entero de gente, que si pagas tus deudas, por arte de magia la gente se olvida de que eres un monstruo. De igual manera, da igual que hagas con discreción ciertas cosas, que la gente se va a enterar sí o sí porque el juego lo ha determinado así (no voy a hacer spoilers al respecto). El sistema de fama/infamia en Oblivion puede que no fuera lo mejor, pero desde luego era un intento de hacer que haya una “reputación” general del jugador, y eso en Skyrim no existe. En lugar de mejorarlo, lo han borrado, y al final, cuando terminas las misiones de las facciones y te has peleado con medio mundo, te da la sensación de que nada ha cambiado.

2 – Hay una escasa variedad de criaturas
Cuando juegas por primera vez al juego, te quedas flipando (literalmente) con los escenarios; subir a la cima de una montaña, recorrer sistemas de cuevas subterráneas con un aspecto verdaderamente épico, explorar ruinas Dwemer buscando tesoros de antaño… y todo esto mientras vas matando nigromantes, falmers, dwemers y bandidos/forsworns. Y os aseguro que acabo de resumir al 90% de los enemigos de Skyrim. En serio, en Oblivion se pasaron tela con aquello de matar dremoras para desayunar, ir a los planos del Oblivion a recoger setas a diario y esas cosas, pero es que en Skyrim se ha pasado del abuso a la escasez. No hay apenas bichos tradicionales de la saga (Scamps, daedroths, clannfears, hungers), la variedad de muertos vivientes consiste en que los draugr son más fuertes y tienen gritos, y ni siquiera los NPCs humanos enemigos tienen una gran variedad. ¿Y para qué querría alguien más variedad? Primero porque rompe la monotonía. Segundo porque, si está bien hecho, requiere una mayor variedad de estrategias para combatir con los bichos. Con la excusa de los dragones y lo remolón que resulta pegarle berridos a un dragón y machacarle el cráneo, han descuidado el resto de las criaturas hostiles, dejando el juego con una sensación de sencillez excesiva que no le corresponde.

3 – Las “questlines” de las facciones son ridículamente cortas
No entraré en detalles para no fastidiar a nadie, pero todas y cada una de las cadenas de misiones de las facciones disponibles en el juego son cortas, muy cortas. Sin exagerar, tras jugar la misión del gremio de magos pude completar las misiones de la Dark Brotherhood, el Gremio de Ladrones y la Legión en una tarde. Una simple tarde. Soy consciente de que hacer unas questlines largas requiere originalidad, tiempo y dedicación para que no se acabe cayendo en la monotonía, pero es que eso es lo normal en este tipo de juegos. Como dato anecdótico, al margen de las infinitas (y agradecidas) misiones radiales, el gremio de luchadores (los “Compañeros”) tienen un total de seis misiones. SEIS tristes misiones. La sensación de ir progresando, ir metiéndose en la estructura de una organización e ir haciendo méritos en Skyrim, sencillamente, no existe, y es un error épico. Como consecuencia natural de esto, las historias relacionadas con los distintos gremios y organizaciones (salvando la misión principal) carecen de encanto y emotividad en todos los casos, porque se resuelven a la carrera, tratando de llegar lo antes posible al clímax y a la conclusión de la pequeña trama. Las hay mejores (la Drak Brotherhood y el Gremio de Ladrones) y las hay peores (Los magos y los Companions), pero en todas empiezas a ser importante prácticamente en tu segunda misión. Ridículo.

Esta imagen se va a repetir un trillón de veces

Esta imagen se va a repetir un trillón de veces

4 – Hay muy pocas tiendas en el juego
En general en Skyrim se pueden encontrar muy pocas tiendas donde comprar y vender cosas, y la variedad de la compraventa es más bien reducida. Si bien Skyrim, Morrowind y Oblivion comparten grosso modo el número general de NPCs (en torno a 1000), el número de personajes dedicados a labores comerciales en Skyrim es infinitamente menor a la de anteriores entregas. Esto, en principio, podría pasar por alto si no fuera porque el juego se supone que es un RPG, y que falten cosas como tiendas de libros (con lo que siempre han molado los libros en la saga Elder Scrolls) donde puedas adquirir títulos para aprender sobre el mundo que te rodea, es imperdonable. La única “librería” razonable en el juego es limitadísima y hace falta poder entrar al Colegio de Winterhold para tener acceso. Una variedad de tiendas, aunque fuesen inútiles, ayudaría a darle integridad a un mundo que se supone inmersivo y esas cosas.

5 – Las ciudades son demasiado pequeñas
Uno esperaría, iluso, que con las sucesivas entregas de una saga hubiera ciertas cosas que fueran mejorando desde el punto de partida. Es el caso de las ciudades, a las que desde el mismísimo Morrowind ya se les criticó que carecían de un buen número de NPCs genéricos y de cierto tamaño para que parecieran ciudades vivas y con gente. Pues bien, cualquiera que haya jugado a Skyrim se habrá dado cuenta de que el mundo urbano es extremadamente reducido. Ni siquiera las grandes ciudades (Whiterun, Riften, Solitude y Markarth) son mucho más que una gran avenida principal con tres o cuatro casas contadas. La cantidad de personajes y la interacción con estos (también bastante limitada) es, por lo tanto, muy reducida. Yo entiendo que en el norte, con tanta nieve, debe vivir menos gente, pero se han pasado con el tamaño de las ciudades y pueblos. A medida que vas jugando da la sensación de estar en un mundo vacío, deshabitado por completo y con poca gente con la que interactuar, si bien en cuevas y caminos hay suficiente gente para invadir Skyrim doce veces. Hasta la fecha, ninguna ciudad posterior a Morrowind ha sido tan grandiosa como lo era Vivec, y eso dice muy poco en favor de la senda por la que camina la saga.

6 – El autolevel
Es cierto que el autolevel en Skyrim ha sido bastante mejorado respecto a su predecesor; hay ocasiones en las que puedes encontrar bichos más fuertes y tienes que correr como una nena (aunque pocas, la verdad), y es relativamente normal encontrar algunos enemigos por debajo de tu nivel cuando ya eres el conquistador del mundo de nivel 80. Y sin embargo, me sigue pareciendo un error enorme utilizar el dichoso autolevel. Para empezar porque rechina que, a medida que avanzas, los bichos y npcs avancen contigo; para eso no merece demasiado la pena subir niveles. Y en segundo lugar porque, joder, es totalmente contrario a los principios básicos de lo que debería ser un RPG. Que un herrero te venda piezas de ébano en un pueblucho de dos casas y media es ridículo. Que una docena de no muertos estén enterrados con espadas de ébano, aparte de doler, mosquea mucho. Y que un jodido guardia tenga tu mismo nivel y se dedique a cazar moscas en lugar de dragones es todavía peor. En serio, que lo quiten ya, que busquen otra forma de hacer emocionante y difícil el juego, que el autolevel rechina ahora y siempre.

7 – Los personajes esenciales
Nada nuevo bajo el sol, los personajes esenciales siguen siendo el mayor problema de inmersión del Skyrim. El hecho de no poder matar a ciertos personajes, incluso tras haber completado sus misiones asociadas, el hecho de no poder, sencillamente, joderte parte del juego a conciencia por haber matado a quien no debías, y la sensación de seguir viviendo en un mundo en el que ciertas personas tocadas por dios están más allá de tu alcance… es un error en toda regla. Para un jugón de God of War (con todos mis respetos a los jugadores de God of War) esto puede que les importe poco, pero para los que nos gusta la inmersión, y teniendo en cuenta que ya se ha dado el caso de dar esta libertad a los jugadores y con un total éxito para el juego, sigo sin entender por qué mantienen un sistema que no gusta a nadie. Además en Skyrim es especialmente sangrante porque cuando vences a personajes esenciales después de una masacre en toda regla, al no “morir”, no tiene lugar la retirada del precio sobre tu cabeza, y quema mucho la sangre no poder ir a un palacio a destruirlo sin piedad por el simple placer de hacerlo. Que si jodes el mundo, y te avisan, puedes cargar partida, y no es tan grave. Mención aparte merecen, además, los putos niños. No sólo son esenciales sino que por mojigaterías de la industria son intocables. Y cuando te viene el crío de Baalgruf y te dice que le vas a lamer las botas a su padre, instalas un mod para matar al crío, lo matas y luego lo resucitas para volver a matarlo. Que se dejen de tonterías, que si en las películas vemos violencia para todas las edades y sobre todas las edades, en los juegos igual.

¡ZASCA!

8 – La magia está muy descompensada y limitada
Y no lo digo porque sea un fan absoluto del uso de magia en este tipo de juegos (que también), sino porque es un hecho bastante evidente a medida que juegas. Skyrim se juega de lujo con cualquier guerrero. Entre perks brutales, la herrería (que es una maravilla, la verdad) y lo ridícula que es la magia ofensiva, no merece la pena dedicarle ni un solo punto a la magia salvo a la escuela de la restauración, para curarte. Para colmo de males, los magos han visto violadas con descaro sus competencias a través de los gritos, y ahora incluso un guerrero garrulo puede hacer efectos de fuego, frío, rayo, defensa física y demás a través de las cosas que aprende como dovahkiin. A mí, personalmente, me gustan los magos, pero el hecho de que haya un desequilibrio tan brutal con respecto a los guerreros me parece bastante desacertado, no ya porque a mí no me guste, sino porque incluso contra enemigos magos la cosa resulta bastante sencilla, y en un mundo mágico, eso le quita bastante encanto. Matar archinigromantes a espadazos es cosa de niños en Skyrim. Ah, y que no se me olvide, la selección de hechizos es muy limitada, digan lo que digan.

9 – Los dragones aparecen como churros
He matado dragones encima de las torres del Colegio de Winterhold. También encima del templo de Mara en Riften. En ocasiones he podido matar a más de cuatro dragones en una simple travesía a lo largo de Skyrim. Vale que el juego vaya de matar dragones, que mole mucho, que sea épico y flipante, pero la densidad de dragones por habitante en Skyrim es de risa. Y no es cosa de que haya más o menos habitantes, como ya he dicho arriba, es que le quitan encanto a los combates porque se masifican, y llega a ser casi como irse a matar mudcrabs a la playa. Cuando matar dragones se convierte en deporte olímpico para el dovahkiin, algo falla, porque deberían ser combates difíciles (mucho más de lo que actualmente son) y raros, precisamente para que la musiquilla épica que suena mientras los combates tuviera sentido. Lo raro, lo excepcional, convierte algo en especial, y matar dragones en Skyrim no es, por desgracia, nada especial.

10 – Los caballos
En serio, tener un caballo es lo puto peor en Skyrim, hablando en plata. Apenas corren un poco más que un humano cuando van al trote, se lanzan a combatir dragones como si llevaran la sangre del dragón en sus venas, se ponen en medio cuando estás luchando contra cualquier criatura o bandido, y encima cuestan muy caro para lo poco que dan. ¿Quién carajo quiere un caballo en las tierras del norte con lo malos que son? Deberían preocuparse, en el próximo parche, de mejorar un poco la inteligencia subnormal de los équidos y de darles un poco más de utilidad para el viaje. Y que se pueda combatir a caballo de una vez, por el amor de dios.

Kinect llega oficialmente a Windows

Mercadillo Ilustre Vol. 131