Análisis: Dead Rising 2

Escrito por en Análisis - 19 octubre, 2010

analisis dead rising 2

Dead Rising 2 es como una colosal casita de muñecas para niños. Dentro te puedes encontrar de todo: palos, espadas, pistolas, escopetas, guitarras eléctricas, pelotas de fútbol, bates de béisbol, herramientas varias, comida basura, costillares a la barbacoa, coches deportivos, motocicletas, señoras ligeras de ropa, sierras mecánicas, atracciones de feria, ordenadores, juegos de azar, póquer, ¡strip póquer!, ropa de dudoso buen gusto, un poco de travestismo, gente simple pero divertida, y sobre todo, zombis, muchos zombis, miles de zombis… Qué coño, ¡CIENTOS DE MILES DE ZOMBIS!

Tras haber terminado el juego por segunda vez haciendo uso y abuso de los benditos mods que podemos encontrar para PC, puedo afirmar y afirmo que Dead Rising 2 es la “experiencia zombi” más divertida a la que he tenido el placer de enfrentarme nunca. No sólo porque ofrezca al jugador una libertad brutal a la hora de elegir cómo matar a una horda literalmente infinita de zombis, sino porque lo hace muy bien. Todos los micro-sistemas que encontramos dentro del juego, todas las mecánicas internas, e incluso el propio desarrollo del irrelevante y hasta cierto punto olvidable guión, funcionan perfectamente. La sinergia que hay entre todos sus elementos convierten a Dead Rising 2 en un producto mucho más grande que la suma de sus partes, y para que quede algo más claro voy a intentar explicar mi punto de vista, que después ya llegará Kirkis con el suyo.

Como ya sabéis, Dead Rising 2 es un juego que consiste en matar zombis de manera imaginativa, para subir de nivel y poder acceder a maneras aún más imaginativas de matar zombis. Eventualmente, por supuesto, habrá que matar a un jefazo final y enterarse de la historia, pero es algo bastante secundario. En cierta medida podría decirse que comparte bastantes similitudes con el clásico Diablo, ya que debemos ir constantemente a la “dungeon“/centro comercial a matar enemigos para subir de nivel y conseguir mejor equipo, volver al pueblo/safe house para reabastacernos y salvar la partida, y repetir el proceso una y otra vez hasta llegar al jefe final. La diferencia, claro está, es que matar a un zombi haciéndole explotar la cabeza con una guitarra eléctrica tuneada es divertido, mientras que pegarle tres espadazos idénticos a un esqueleto no. Pero bueno, eso es otra historia.

dead rising 2

El resto de la jugabilidad, en consonancia con la mecánica principal, es igual de sencilla y gratificante. Desde la creación de armas, que se lleva a cabo juntando dos objetos en una de las muchísimas mesas de trabajo que hay repartidas por el inmenso escenario; pasando por el sistema de combate; y hasta los eventos cronometrados, que le aportan al juego una dosis de tensión que de otra forma no estaría ahí; todo aporta y suma su granito de arena para que al final Dead Rising 2 sea una carrera de fondo sumamente divertida.

A este enorme coágulo de diversión que supone Dead Rising 2 hay que sumar uno de los elementos más importantes de la franquicia que, para los que como un servidor vengan de nuevas, pillará completamente de sorpresa: los psicópatas. Estos personajes, que vienen a ser una suerte de final bosses más o menos opcionales, son el polo opuesto de los zombis. Mientras que estos últimos son estúpidos, lentos, débiles, infinitos y perennes en el sentido de que siempre podemos ir a matar unos cuantos más; los psicópatas son “inteligentes”, rápidos, fuertes, únicos, y totalmente efímeros, ya que una vez se pase el tiempo para dar con él no podremos matarlo. Nótese el detalle de las comillas sobre la inteligencia de los mencionados jefazos, ya que siguiendo el esquema de los juegos de acción más tradicionales, la inteligencia artificial de estos señores se limitará a seguir un patrón establecido que, una vez conozcamos, hará que derrotarlos sea bastante menos imposible de lo que en principio puede parecer.

dead rising 2 b

Mera opinión al margen, que a fin y al cabo es para lo que leéis los que leéis esto, el juego en PC es un maldita delicia. Las opciones de configuración gráfica son muy completas, algo extraño pero de agradecer en la mayoría de juegos multiplataforma; los tiempos de carga, por lo que me dice Kirks, son bastante más reducidos que en su versión consolera; los gráficos, como es esperable, también lucen mejor si tienes el ordenador adecuado para ello; y todo lo demás, como los controles o la integración con Windows Live funciona perfectamente. Incluso he sido capaz de echar unas partidas al multijugador sin ningún esfuerzo (en ningún caso esperé más de medio minuto), algo que me sorprendió muy gratamente.

Como habréis notado si sois avispados, desde que he comenzado el análisis no ha habido un párrafo en el que no mencione la palabra “diversión” o algún derivado. Esto es porque para mi, Dead Rising 2 es exactamente eso: un videojuego divertido que no pretende conseguir nada más, un auténtico homenaje a lo que los videojuegos deberían ser, y un título que, por lo menos en PC, es una jodida obra maestra. Gracias BlueCastle, y gracias Capcom.

nota dead rising 2

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