Retro Amor
Retro Amor: Gunstar Heroes
4 jul
Si comparásemos la guerra de los 16 bits con Rocky IV (Rocky=MD, Iván Drago= SNES), Gunstar Heroes sería el puñetazo que parte el pómulo del coloso soviético. Desde su lanzamiento, el Cerebro de la Bestia embistió de mala manera y con todas sus fuerzas a una Mega Drive cuyos títulos (salvo honrosísimas y no pocas excepciones) parecían más propios de una ocho bits dopada que de una máquina digna de levantarle la falda a Nintendo. La espectacularidad, los sprites reshulones, el profundo sonido, aquel añorado Modo 7 y una explosión de colores de fantasía marcaron las primeras oleadas de lanzamientos de la SNES. Un par de años en los que los poseedores de MD tuvieron que soportar una lluvia de piños muy similar a la que el Expreso de Siberia (AKA la muerte sin remisión) propinó al potro de Philadelphia durante los dos primeros asaltos de aquel filme de culto (¡Meh!). El desenlace del combate es lo de menos en esta peculiar comparativa. En el filme obviamente ganó Balboa, mientras que la guerra de los 16 bits se la llevó Nintendo a los puntos. Por mi parte, siempre pensaré que fue un empate técnico en toda regla. Sea como fuere, el primer juego de la mitiquísima Treasure marcó un punto de inflexión que niveló aquel inolvidable duelo. No es casualidad que detrás de algunos de esos abrumadores títulos de SNES (Super Castlevania IV, Super Probotector, Axelay) estuviesen algunos de los más relevantes ideólogos de Treasure; que en 1993, ante la perspectiva de participar en una nueva aventura vampírica de Konami, decidió batear las alas y volar en solitario.
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Retro Amor: Jagged Alliance 2
24 jun
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Es probable que muchos de vosotros no lo sepáis, pero mi género favorito con bastante diferencia es el de los llamados SRPG (juegos de rol con combates estratégicos por turnos). Mientras que este tipo de juegos siempre ha sido bastante popular en consolas gracias a títulos como Fire Emblem, Final Fantasy Tactics, Vandal Hearts, Disgaea o el más reciente Valkyria Chronicles, donde ha tenido sus mejores y más serios representantes ha sido en PC, con sagas como X-Com, Heroes of Might & Magic o Jagged Alliance como mejores ejemplos de ello. Hoy, si me lo permitís, voy a hablar de Jagged Alliance. Más concretamente de su gloriosa y épica segunda parte.
Retro Amor: Rampage
23 jun
Desde pequeño he sentido cierta adoración por las películas de monstruos que destruyen ciudades. Aplastar edificios de cartón piedra mientras muges ruges me parecía un ideal de diversión y, quizás por ello, además de la candidez y la inocencia, el Galious niño también llevaba dentro un pequeño gran monstruo dispuesto a destruir y aniquilar a las criaturas más débiles. Una excursión al campo sacaba mi lado más godzilesco mientras meaba en los hormigueros, aplastaba escarabajos y orugas, arrancaba las alas a las moscas o tiraba piedras a un avispero. Unos años más tarde, cuando ya casi había olvidado ese instinto destructor, descubrí Rampage y pudo volver a aflorar, esta vez sin consecuencias para los insectos de mi alrededor.
Retro Amor: Bishi Bashi Special
16 jun
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Hace diez años, la separación de videojuegos en distintos géneros era mucho más concreta que en la actualidad donde géneros como la estrategia suele converger con los RPGs o donde ya no se sabe bien cuál es la diferencia entre un juego de acción y uno de aventuras (y yo que me alegro de ello). Esta separación siempre se ha hecho más por puro marketing que por otra cosa pero aún así tenía cierto encanto. Uno de esos géneros a los que los europeos apenas hemos tenido acceso ha sido al de los “party games” o “minijuegos”. Ignorando a los Mario Party, que están más que occidentalizados, los típicos videojuegos japoneses donde la absurdez y el descojone en tempos reducidos son seña de identidad no se asomaban demasiado por nuestro territorio. En plena época Playstation, después de que Namco sorprendiera con la saga Point Blank, la compañía de las pequeñas olas decidió dar un golpe sobre la mesa a este monopolio y nos trajo uno de los títulos más divertidos de la gris de Sony: Bishi Bashi Special.
Retro AMOR: Wedding Bells
4 jun
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Siempre que hablamos de “los Cartuchos de MSX” nuestra mente va directa a los cojonudos juegos que sacó Konami a mediados y finales de los años 80, pero hubo muchas más compañías que editaron juegos para ese sistema. Wedding Bells era uno de ellos, no especialmente brillante pero, al no tener que esperar los molestos tiempos de carga de los cassete, le dediqué bastante más tiempo del que merecía.
Retro ¿Amor?: La Aventura Original
1 jun
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Si tras leer el artículo que publiqué el otro día sobre las aventuras conversacionales pensabais que le tenía cierto cariño al género, os equivocais. Solo evoqué a la nostalgia en cassete como una manera cruel de atraer un puñado de visitas de treintañeros que se creen saber más que los demás porque esperaban 20 minutos para jugar. Mi primera experiencia con las aventuras conversacionales fue un descalabro similar al que tuve con Jet Set Willy. El culpable: La Aventura Original.
Retro Amor: Medievil
19 may
Si hay una saga, un personaje, una estética, una historia… que me gustaría volver a ver en los videojuegos, esa es Medievil, juego que forma parte de mi Top 5 particular de la primera PlayStation. Y, como todo apunta que lo que nos espera son marines espaciales hipertrofiados, zombies en bikini, más FPS’s de color marrón y no la vuelta de Sir Daniel Fortesque por la puerta grande, pues le dedicaremos un merecidísimo Retro Amor.
Retro Amor: KuruKuru Kururin
17 may
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Dentro de la jodida mejor portátil de la historia existen una serie de juegos que pasaron relativamente desapercibidos. Entre ellos está KuruKuru Kururin, perteneciente a la primera hornada de títulos que abrió el catálogo de la extinta Game Boy Advance, y es la leche. Es “simplemente complicado”, pero es un juego de habilidad que, habiendo hecho poco ruido se merece sus minutitos de gloria por todo lo que aporta.
Retro Amor: Dynamite Cop
6 may
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¿Recordáis esa perla de los salones recreativos de los noventa llamada Die Hard Arcade? ¿No? Quizás, si fuistéis la otra persona que junto a Kirkis se compró una Sega Saturn en España os suene su versión de sobremesa. ¿Tampoco? Sí hombre, ese juego de pegarse hostias con una organización terrorista en un rascacielos, en el que muchos vimos por primera vez los infames quick time events. ¿Os va sonando? Que sí coño, ese que tenía una pantalla en la que nos reventábamos la cara contra el cuerpo de bomberos mientras su camión nos disparaba con el chorro de agua. ¿Ahora sí, verdad? Pues el juego del que voy a hablar es su secuela.
Retro Amor: Wonder Boy III-The Dragon’s Trap
3 may
Si hay algo que caracterizaba a los juegos de 8 bits era la linealidad de los mismos, la nula posibilidad de salirnos de un camino prefijado, completando fase tras fase dando saltitos hasta llegar al enemigo final y derrotarlo, Congratulations! y fin. ¡Y nos divertíamos con ello! Sin embargo, de vez en cuando aparecía algún juego con un poco más de libertad en su desarrollo… Y nos parecía grande, muy grande. Wonderboy III: The Dragon’s Trap fue uno de ellos.

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