Ciro
Explorador curtido en un millar de batallas terrestres que, hastiado de tanta mentira y mediocridad, decidió surcar los mares siderales en busca de la verdad. Tras pasar un periodo flotando sin rumbo fijo por la Blogosfera, llamó la atención por sus osadas expediciones al planeta Mary y fue reclutado para colaborar en la incesante e inevitable conquista universal que está llevando a cabo EPI. Compagina su oficio de explorador con el de guionista y crítico cinematográfico. Juega a toda clase de videojuegos desde su temprana fascinación por las Game&Watch y no siente predilección por una plataforma en concreto. Adora el lujo bien entendido y el buen rollo; detesta el embrutecimiento y el mal rollo en todas sus vertientes; sólo teme a John Carca.
Entradas de Ciro
Muerte y videojuegos
21 may
![]()
Dicen que hay ocho millones de maneras de morir. Ni de coña las he contado pero me apostaría un huevo y parte del otro a que, en caso de ser cierta la cifra, las hemos visto todas reproducidas en los videojuegos. Y si no, pocas faltan. Hemos visto a nuestros personajes aplastar, disparar, engullir, descuartizar, estrangular, atropellar, machacar a golpes de consolador, desintegrar y realizar toda clase de depravaciones al sinfín de criaturas antagonistas que se han cruzado en nuestros caminos de mundos virtuales. Por no hablar de las ocasiones en las que nos hemos precipitado por un barranco, abrasado en lava tras medir mal un salto, ahogado a lo tonto o masticado y escupido por monstruos de dimensiones bíblicas. ¡Hasta hemos visto como nuestro protagonista fallecía por enfermedad degenerativa o de viejo! ¿Dónde quiero ir a parar con todo esto? ¿A una recopilación de muertes épicas? (os digo ya que la única vez que mencionaré a Aeris en el artículo será ésta). No. Sobre la muerte en los videojuegos me interesan básicamente tres cosas y una, el dilema moral que plantea en ocasiones, me la saltaré porque ElRoSSo la comentó de lujo hace no mucho. Las otras, tras el salto.
Mercadillo ilustre Vol. 142
2 abr
Otro lunes, otro mercadillo… pero no uno cualquiera. Me estreno en esta sección. Y que PC Jesus nos coja a todos confesados (y más con la Semana Santa a la vuelta de la esquina), porque no tengo ni zorra idea de lo que voy a buscar. Yo no miro precios. Miro a quién me tengo que follar para obtener gratis el juego que deseo y ejecuto maniobra. Lo hago con todo -incluso si me voy al super a por un pack de cokes o al paki de la esquina a por un shawarma- y no hago distinciones entre sexos; no me ando con mariconadas, si hace falta hasta me follo máquinas expendedoras. Así que optaré por la siempre infalible Cyrus random selection, confiándolo todo a mi potra y a vuestra benevolencia. Más >
Retro Amor: Shin Nekketsu Kôha Kunio-Kun: Kunio-tachi no Banka
29 mar
O algo así como “Kunio, el honorable joven sin miedo del Instituto Nekketsu: Réquiem por el clan de Kunio” o bien, si lo traducimos al cirolés, “el yo contra el barrio más osomizante que jamás parió el Cerebro de la Bestia y que nosotros, los europeos, no vimos hasta el descubrimiento de las bondades de la emulación; a menos que no fuésemos unos enfermos de la importación y no nos rayase el hecho de no entender ni papa de japonés”. El tema de la distribución -¿Quién decide cómo, cuánto, qué se distribuye y con qué criterio?- siempre fue cosa mala. Mientras que aquí en 1994 nos comiamos los mocos sufriendo zurullos semi líquidos del calibre de American Gladiators, Pit Fighter y Rise of The Robots, los videojugones de la tierra del sol naciente enchufaban a sus superfanicoms pepinacos con pedigrí like this. Más >
Análisis: Pro Evolution Soccer 2012
23 mar
Perro. Muy perro. Un cruce entre Rantamplán y Zeus y Apollo, los amaestrados dobermanns de Mister Higgins (de la serie Magnum PI), para ser más exactos. En ocasiones parece inútil y dejado; en otras se comporta como un killer can con mentalidad de prusiano de la Wehrmacht. Con todo, no le veo mal como animal de compañía. Más >
Ubisoft planea lanzar un título AAAAAA
20 mar
O lo que es lo mismo, un juegaco doble triple A como la copa de un pino. Más >
10 motivos para odiar: Star Wars
13 mar
O mejor dicho, a George Lucas. En fin, sea como sea, lo cierto es que odiar es un sentimiento feo de cojones. De esos que te carcomen por dentro y no te sueltan hasta que estás podrido. De hecho, el odio es todo lo contrario al amor. Al igual que éste, una vez desatado es incondicional. Es decir, no se puede hablar de odio hacia algo o alguien si antes no se ha amado con la misma intensidad. Por esta regla de tres y dada mi reconocida pasión por la saga galáctica, considero que la frase “10 motivos para odiar” dispone aquí y hoy de todo su peso específico. Aún así, me tomaré la ilustre licencia de cambiar el verbo odiar por hodiar. Con H suena menos feo y no duele tanto. Más >
Retro Amor: Pipe Dream
8 mar
Existen videojuegos con estrella y otros sin. Pipe Dream, originalmente bautizado como Pipe Mania, pertenece al grupo de los segundos. Pese a su longevidad y relativo éxito, es el eterno invitado de piedra de las tertulias videojueguiles. Al menos en cuánto a videojuegos tipo puzzle se refiere.
¡Viva Las Vegas!
5 mar
![]()
Si existe un género o subgénero gilipollas, éste es el de los videojuegos de azar. Casino Games para los entendidos. Pretender conquistar el factor potra no es una gilipollez, sino una enfermedad conocida como ludopatía (más allá de la pasta, lo que ansía el ludópata es dominar el azar); pero perder el tiempo frente al monitor esperando que te toque una lotería basada en unos algoritmos básicos generados por la CPU es una memez. O al menos así lo veo yo.
Ilustres finales vol. VI
21 feb
Hay pocos finales que puedan resultar tan previsibles como los que se suelen dar en los títulos deportivos. Es más, entiendo que pueda sonar a broma de mal gusto que dos de los seis finales ilustres realizados hasta la fecha (repasad esta maravilla) pertenezcan a este género. Impulsados por ese horripilante aunque a la vez comprensible afán por simular los eventos reales, la mayoría de ellos repiten la ya canónica ceremonia de entrega de premios; ya sea copa, ensaladera o medalla, en un podio rodeado de bellezones o sobre una plataforma agasajado por los gordopilos tragones de la UEFA o del COI… Todas ellas escenas de júbilo robótico carente de toda chispa de vida que no justifican el largo camino recorrido. Pero hay excepciones. Super Soccer, el representante balompédico de aquella espatarrante primera oleada de títulos para El Cerebro de la Bestia, es una de ellas. Más >

Últimos Comentarios