Vuelve nuestro sleeper favorito

NieR no necesitaba una secuela

Escrito por en Artículos - 30 Junio, 2017

Hace ya un puñado de semanas que me pasé NieR: Automata, con todos los finales principales conseguidos y la mayoría de misiones secundarias completadas. Y, extrañamente, no tuve la necesidad de correr hacia el teclado para relataros lo mucho que me había gustado el juego y lo cojonudos que son Yoko Taro y Platinum Games, algo extraño siendo NieR uno de los sleepers favoritos de El Píxel Ilustre. He dejado enfiar, madurar y casi fermentar mis sensaciones sobre el juego y he llegado a una conclusión: NieR no necesitaba una secuela.

ADVERTENCIA: ESTE ARTÍCULO CONTIENE TRAZAS DE SPOILERS DE NIER Y DE NIER: AUTOMATA, GLUTEN, LACTOSA Y OTROS ALÉRGENOS. QUE CADA UNO LO LEA BAJO SU PROPIA RESPONSABILIDAD

NieR nos cautivó muchos de los que lo probamos. Pasamos por alto unos gráficos inferiores a la media de 2010 y que no se hubiera traducido al español gracias al carisma de sus personajes, las relaciones entre ellos, una trama un poco más adulta que lo habitual, una banda sonora magnífica y, sobretodo, por múltiples homenajes a juegos y mecánicas de antaño. NieR, siendo un action-JRPG en su mayor parte, hacía guiños a los matamarcianos, a los juegos de acción en 2D, a las mazmorras cenitales de los primeros Zelda, a las aventuras conversacionales y a los arcades isométricos, entre otros. El juego me atrapó y no descansé hasta saber qué relación había entre esos padre e hija físicamente idénticos pero separados 1.300 años.

Cuando escribí el análisis de NieR solo había conseguido el denominado Final A. Solo me había acabado una vez el juego y creía que el New Game+ era el habitual incremento de dificultad con algún jefe oculto. Andresito me hizo ver que me equivocaba y que el meollo estaba con el Final B. Tenía razón. La segunda vuelta de NieR para conseguir el otro final daba la vuelta a las motivaciones de los enemigos. Ahora ya no nos parecían tan malos y el protagonista no parecía tan bueno.

Entonces me pareció impensable que pudiera llegar una secuela de NieR. Pensaba que quedaría como un juego de culto, lo que algunos llamábamos un “juego de 7” y ahora se llama un “juego de nicho”; un juego que pese a sus carencias tenía algo que lo hacía especial y muy disfrutable para los aficionados a su género. Un juego al que en 2025, si la gente sigue escribiendo en blogs, se le dedicarían “Retro Análisis” para recordarlo con nostalgia. Pero, contra todo pronóstico, llegó NieR: Automata… Y desarrollado nada mas y nada menos que por Platinum Games. Eso al menos nos aseguraba que tendríamos un buen juego…

Y así ha sido. Que nada de lo que diga a partir de ahora os haga pensar lo contrario: NieR: Automata es un juego muy bueno. Mis cargas laborales y familiares actuales hacen que escoja con mucho más detenimiento a qué jugar y no voy a invertir 60 horas de mi escaso tiempo libre en pasarme un juego que no me gusta. Repito: NieR: Automata es un juego muy bueno, pero quizás falla como secuela de NieR.

Cierto que las primeras horas de NieR: Automata conseguían meterte de nuevo en el mundo de NieR. Todo nos resultaba familiar y nuevo al mismo tiempo y de nuevo era la banda sonora que actuaba como nexo de unión entre original y secuela. El personaje protagonista era 2B, un androide femenino con tal culazo que ha conseguido que los gamers no se sintieran violentos al controlar una mujer (2B: 1-Aloy: 0), acompañada por otro androide masculino llamado 9S, ambos pertenecientes al escuadrón YoRHa. Su misión: controlar la actividad de los robots que habitan la tierra. Robots creados por una civilización alienígena que invadió la tierra y que ocasionó la huida de la humanidad hasta la Luna, donde aguardan que YoRHa les solucione la papeleta.

Si habéis jugado a NieR os daréis cuenta de lo mismo que yo: la historia de NieR: Automata no tiene absolutamente ningún punto de unión con la del juego al que precede. Pero seguí jugando, esperando que en algún momento el señor Yoko Taro me volara la cabeza uniendo las dos partes.

Cuando conseguí el primer final de NieR lo dí por acabado. Me sentía plenamente satisfecho con lo que había jugado. Eso no me pasó con NieR: Automata: el primer final me dejó totalmente desconcertado. Llegó mucho antes de lo que esperaba y con demasiados interrogantes abiertos. Incluso incluyen una nota invitando a seguir jugando para seguir descubriendo, como si estuvieran diciendo “Oye, esto es NieR... ¿acaso esperabas enterarte de todo en la primera partida?”.

Esperé que la segunda vuelta despejara dudas, rellenando los huecos de la historia usando a 9S como protagonista. No solo no las despejaba, sino que el paso de la historia de los finales A y B con la historia que sigue a continuación resultaba demasiado abrupto, demasiado confuso. Seguí jugando, con la esperanza de llegar a ese momento en el que al final se relacionaría Nier con Nier: Automata. Ese momento no llegó.

He tenido que acudir a la Wikipedia para averiguar que miles de años separan las historias de los dos NieR. Aparecen las gemelas Devola y Popola y un amnésico Emil montado en un isocarro, los escenarios nos recuerdan demasiado a los de la primera parte: el bosque, la fábrica abandonada, la ciudad en ruinas, y el desierto, en el que la misteriosa ciudad de Facade, con sus canales de arena, mutó en un moderno bloque de apartamentos antes de ser destruída por los extraterrestres. Escasos cameos que no me satisfacen como unión argumental de los dos juegos.

Durante más de medio juego he tenido la sensación que se intentaba repetir la fórmula de NieR en muchos sentidos. Esa fórmula seguramente sorprendió a muchos que no jugaron al primero pero sí se han atrevido con éste. Las partes de matamarcianos y los cambios de cámara a 2D son un soplo de aire fresco cuando estamos enquistados con los FPS y los juegos de acción en tercera persona.

Pese a haber disfrutado NieR: Automata no ha dejado en mi una huella tan profunda como lo hizo NieR. La misión de un padre para salvar a su hija enferma me resultó mucho más satisfactoria y emotiva que la purga de robots por parte de YoRHa, por mucho que las máquinas hayan aprendido a decir “mamá”. Quizás NieR merecía una secuela, pero NieR: Automata no ha resultado ser la secuela que esperaba. O, simplemente nos hemos equivocado y, aunque lo pidiéramos los que lo disfrutamos hace ya más de un lustro,  NieR no necesitaba una secuela.

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