Aventuras y desventuras trasteando con hardware

Cómo montarse una Steam Box For Dummies

Escrito por en Artículos - 8 julio, 2015

Me hago pis sobre los tópicos del medio, la PC-fobia por miedo a los sobrecostes inherentes a esta exigente plataforma y el elitismo pro-antialiasing al 16x. En estos días inciertos en los que la autosuficiencia tecnológica es un arte extinto y las máquinas de vapor de Gabe Newell parecen ser la única salvación del verdadero creyente, sale rentable aplicar una filosofía de renovación de hardware que, bien planificada y basándose en el sentido común, permite tener esa máquina cipotera capaz de renderizarle dignamente el vello púbico a Geralt de Rivia. Aquí va el periplo de un humilde servidor a la hora de montarse su propia máquina para jugar, minimizar los costes de la inversión y evitar que el crío llegue al botón del power.

Cuestión de tiempo

A ver, de entrada una premisa impepipnable: se puede ser gamer, pero no gilipollas, al menos en cuanto a la imperiosa necesidad de estar a la última y querer comprarse una GTX 980 por casi 700 trompos. El mercado del hardware en PC sigue un proceso de devaluación constante en el que hay que tener presente un equilibrio entre inversión y durabilidad. Es una buena idea estar al tanto de los requerimientos técnicos de los juegos punteros para saber qué necesitas, pero a unos niveles coherentes donde los tiros no van por poder alcanzar resoluciones 4K, sino tener presente por ejemplo que juegos como Dragon Age: Inquisition o Far Cry 4 han sido los primeros en REQUERIR para funcionar procesadores de cuatro núcleos. A tomar por culo los Athlon 64 X2 y los i3 de perfil alto de muchos, como le ha sucedido al que suscribe.

steam-box-dummies-13  Sígueme, joven creyente, ¡conozco el camino!

El otro factor a tener cuenta es que la reducción en el precio de muchos componentes se rige por una progresión estacional, aunque cada vez este patrón tiene menos repercusión. El CES de Las Vegas es una de las ferias más importantes de en la industria de entretenimiento que se celebra a principios de enero y que suele marcar los saltos generacionales en componentes de hardware. Además, las navidades siempre han sido una fecha en la que los precios se engordan, amén de las semanas antes al black friday y demás zarandajas que hemos importado de los yankies. Por todo esto, una buena fecha para comprar componentes suele ser entre agosto y octubre salvo que a AMD y NVIDIA le de por montar sus cirios evolutivos con las tarjetas gráficas.

Aún así, las ofertas y factores puntuales pueden hacer que suframos imprevistos irremisibles como en aquellas inundaciones de Tailandia durante el 2011 que provocaron una crisis en el sector de los discos duros durante buena parte del año siguiente con un aumento en el precio de casi un 200%. Lo mejor para llevar un control de todas estas movidas es instalarse la extensión de Chrome El Camelizer, que es capaz de mostrar una gráfica con los cambios históricos en el precio de todos los productos de Amazon y que podremos desplegar sobre la propia ficha de producto, pudiendo incluso crear alarmas personalizadas para que se nos avise por correo cuando esté por debajo de una cantidad determinada.

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Cuestión de previsión

La otra regla fundamental es que no hace falta pegarse un atracón de compras y adquirir todo al mismo tiempo. La modularidad de un PC puede permitirnos el lujo de ir progresivamente adquiriendo componentes cada vez que veamos una oferta digna de considerar, aunque en determinadas circunstancias habrá que hacer desembolsos conjuntos, sobre todo si hablamos del tandem placa/micro por culpa del posible cambio en el socket. Por experiencia personal, este periodo puede durar unos cuatro años si elegimos bien.

En el caso del que suscribe, comencé adquiriendo hará ya casi un año un disco duro SSD que utilicé como principal, relegando mi magnético al almacenamiento masivo de mierda. Pocos meses después me hice con una buena tarjeta gráfica a precio de salto. Solo con esas dos cosas ya noté una mejoría bárbara en el rendimiento, pero como ya he dicho, lo Bioware me convenció para ir más allá. Hará un par de meses cambié el grueso de las tripas, y hace quince días cambié la caja por una más pequeña. Tan solo hay que tener un poco de previsión, y por ejemplo, agenciarse una placa Mini-ITX (el estándar más pequeñito) en caso de que intentemos montar una máquina que podamos poner en el salón sin que tu novia te eche de casa.

Este es mi chiquillo

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  • Disco duro SSD Crucial 240GB (link) – 107.90
  • T. Gráfica Sapphire DUAL-X R9 270 2GB GDDR5 (link) – 134.54€
  • Memoria 2x4GB Kingston HyperX (link) – 65.45€
  • Procesador Intel Core i5-4690 (link) – 207.30€
  • Placa base Gigabyte GA-H97N-WIFI (link) – 109.41€
  • Ventilador procesador Cooler Master Hyper TX3 EVO (link) – 16.70€
  • Fuente de alimentación Tacens Radix VI 550W (link) – 37.62€
  • Caja Thermaltake Core V1 (link) – 46.51€

TOTAL (distribuido a lo largo de 14 meses): 725.43€

Con las alternativas más económicas detalladas a continuación: 552.30€

Habrá algún pobre diablillo en la sala que afirmará aquello de que por ese precio se compra una PS4 con media docena de juegos. De puta madre amigo, pero aquí no hemos venido a tocarnos el escroto y podría bombardearte con argumentos que harían que Stalingrado se quedase como una ristra de petardos en las fiestas de mi pueblo. Si no recuerdo mal, antes de comenzar este desembolso no invertía pasta en mi PC desde hacía lo menos cuatro años. Esto, para una máquina que reune CASI TODO el ocio digital de mi casa (gaming, música, películas, trabajo, Internet, pajas) parece un buen trato. ¡No hay que escatimar en estas cosas, coño!

Vamos al tema.

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La placa base

El estándar Mini-ITX es FUNDAMENTAL a estas alturas de la película, sobre todo si somos realistas, ya que, si bien a servidor le gusta trastear con periféricos inverosímiles, ya no son los tiempos de las sintonizadoras PCI y los hub con puertos firewire. Un PC ya no es un armatoste en forma de columna babilónica con neones multicolor, y gracias al bendito USB 3.0 casi cualquier cacharro puede conectarse de forma externa cuando lo necesitemos sin perder ritmo en las tasas de transferencia. Steam Box es sinónimo de minimalismo, y para que os hagáis una idea de lo que supone tirar lastre, directamente he descartado unidad de disco físico alguna en mi torre. Un DVD externo cuesta 15€, y creo que suelo requerirlo como mucho una vez cada dos meses. A tomar por culo la bicicleta.

Aparte de todo esto, y teniendo en cuenta el precio al que está la memoria RAM, dos slots son más que suficientes para poner un par de módulos en dual channel, soportado por la inmensa mayoría de placas vigentes, y cambiarlos por el doble pasado un buen lustro (aunque sea una mejora irrisoria, SIEMPRE va a ser mejor poner dos módulos iguales que uno solo equivalente). Mi elección viene dada sobre todo por mi afinidad con Gigabyte y el hecho de que incluya tarjeta WiFi y Bluetooth por defecto. No vamos a estar a estas alturas haciendo el tontainas con un pinganillo USB. El socket H3 (también llamado LGA 1150) me asegura tirar de los procesadores Intel actuales y es el estándar estrella de su rama, mientras que las bahías para RAM permiten enganchar hasta 16GB a 1600MHz, así que de perlas.

  • Alternativa económica: ASRock H81M-itx (link) – 65.20€ (sin WiFi integrada)

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La gráfica

Terreno peliagudo y pajero donde cada uno tendrá algo que decir, pero servidor se niega a superar la barrera psicológica de los 150€ en una tarjeta, sobre todo cuando su evolución, devaluación y sobrecoste de novedades desfasa rápidamente cualquier intento de previsión. A día de hoy la gama media en las R9 de ATI es la clave, que con unos buenos compañeros es más que válida para cualquier menester a 1080p y con casi todo en ultra en juegos actualmente. Y no, no aparece el coco ni se pliega el continuo espacio-tiempo si usas una tarjeta ATI con procesadores Intel.

En mi caso, me agencié una R9 270 en un bajón de precio desmesurado que pillé en Amazon, pero actualmente se pueden encontrar las 280X por bastante menos de 200. La equis del final viene marcada por sus capacidades de overclocking, práctica que en mi caso dejé de aplicar hace ya unos años al ver más contras que pros en cuanto a potencia consumida y riesgo de achicharramiento como residente malacitano que soy. Además, y obviando la engorrosa refrigeración por agua, plantar demasiados ventiladores hacen que aquello suene como un reactor nuclear, y no hay cosa que me joda más que un taladrador zumbido agudo permanente en el cerebro. Como cuando leo el ABC.

Si te gusta NVIDIA ole tú, pero eso ya es cuestión pesonal. Las dos españas.

  • Alternativa ec: Gigabyte GeForce GTX 750 (link) – 127.16€ (PRRRR)

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El micro

Aquí sí que merece gastarse los cuartos. Las GPU cada vez parten más el bacalao como elementos de procesamiento de información en detrimento de la CPU tradicional, aunque ambas cosas están predestinadas a unificarse como ya está sucediendo. Pero las cosas de palacio van despacio, así que por lo pronto la familia Haswell de procesadores Intel es la que está partiendo el bacalao desde el 2013 (y lo que le queda) con un bajo consumo energético y muy buen rendimiento.

Un i5 es lo mínimo que debemos agenciarnos, a ser posible del top de la familia, de hecho yo he optado por el 4690 (el 4690k no me interesa por lo mismo, no quiero OC, y si lo hago será tocando ínfimamente frecuencias y nada de voltajes). Los i7 todavía vienen muy, pero que muy largos para el gaming. Como ya he comentado anteriormente, los procesadores de cuatro núcleos no se han hecho un requerimiento indispensable para correr juegos hasta hace unos meses, y llevan en el mercado ya casi ocho años. ¿Por qué pasa esto? Pues porque programar juegos teniendo en mente el procesamiento en paralelo parece que no le entra en la mollera a los estudios, más interesados en el desarrollo multiplataforma que en el aprovechamiento específico de cada una de ellas. De AMD y sus procesadores de 3 y 6 núcleos mejor no hablamos, no es de extrañar que las previsiones de compañía para los años venideros sean tan poco halagüeñas.

  • Alternativa económica: Intel Core i5-4460 3.2Ghz (link) – 175.71€

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El disco duro 

Aquí hay un error GARRAFAL que incomprensiblemente muchas páginas web no tienen en cuenta. Pasar de disco duro magnético a sólido tiene un impacto mucho mayor en el rendimiento general que mejorar el procesador o aumentar de RAM, y me sorprende que no se incluya como un estándar indispensable a la hora de montarse un equipo. El mejor ejemplo es el hecho de que Windows me arranca en cinco segundos y al instante puedo abrir el navegador y utilizarlo normalmente.

En una caja pequeña como la que me he agenciado caben perfectamente como poco dos unidades, así que el SSD será el principal y para el sistema operativo uso el antiguo de cilindro para almacenar mierda, por no hablar del uso y abuso de unidades externas para llevar la información de un lado a otro. Sin ir más lejos, la mandanga multimedia la tengo en un disco duro en el salón conectado a un Raspberry Pi que me sirve los archivos través de la red local como una unidad de red. Es más, el bendito Steam permite desde hace tiempo instalar los juegos en distintas ubicaciones. Fetén.

  • Alternativa económica: Crucial BX100 250GB (link) – 84.70

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La memoria

Vamos con una explicación rápida. No por tener más RAM va a correr más el PC, pero más nos vale tener la suficiente para que todo funcione como Dende manda. Echemos numeritos: Windows 8.1, el navegador y algún que otro programa en segundo plano se llevan 2GB. Y un juego de cierta envergadura como el último Mortal Kombat o Elite Dangerous (los que tengo a mano ahora mismo), se pueden llevar algo más que 1.5GB. Ponte el Photoshop y algún servicio más que se vaya de madre y llegas a los 4. Moraleja: ponte 8 que con 16, salvo que vayas a ponerte a renderizar vídeo con Premiere mientras abres 100 pestañas de Pornhub al unísono, te va a sobrar, máxime teniendo en cuenta que el inminente Windows 10 en la actual versión preview ya de por sí consume menos.

Respecto a marcas y formatos, lo mejor es siempre dos módulos idénticos que uno solo, ya que, dependiendo de la placa base y la familia del micro, el doble canal puede ofrecer alrededor de un 10% de mejora en el acceso a memoria. No voy entrar en tema de latencias, RAS, CAS y demás zarandajas técnicas ya que a efectos prácticos, la mejora es insignificante (sobre todo con arquitectura Intel), especalmente si no nos vamos a meter en temas de OC. Resumiendo: 2x4GB a 1600GHz con CL9 van que chutan. Además, como las BIOS actuales te lo hacen todo solo no tienes que ponerte a trastear con frecuencias, temperaturas y voltajes. Y otra cosa: Kingston o su línea “gamer” HyperX es la marca del true believer que no quiere encontrarse historias raras de compatibilidades con el resto de su hardware.

  • Alternativa económica: 2x4GB HyperX Savage (link) – 57.83€

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La fuente

El requerimiento energético va de la mano del resto de componentes del equipo. Para la configuración planteada, con una de 550W vamos que nos matamos si tenemos placa y micro Intel (84W de nada que se lleva el i5-4690), mientras que AMD suele tener un mayor requerimiento energético y calorcito asociado. Ojo con los conectores al agenciarse una, ya que suele ser una bendición que determinados ramos de cables que no usemos se puedan quitar. ¡En una caja Mini-ITX el espacio es muy valioso! Ojo también con que disponga de conectores de 4 y 6 pines para gráfica y placa, que luego es un engorro el andar con adaptadores.

El otro dato a tener en cuenta es el tema de la eficiencia energética, pues una cosa es la potencia suministrada y otra la que realmente es capaz de proveer, que en condiciones normales suele rondar el 80%. Como ya digo, si no vamos a mongolear con el overclocking vamos sobrados con una de gama media, pero nada nos impide pillarnos alguna certificación 80 Plus para curarnos en salud.

  • Alternativa económica: No, no compres algo todavía más barato, bribón.

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La caja

El último paso, que hemos tenido en mente a la hora de seleccionar todo lo anterior, sobre todo por el form factor Mini-ITX, ya que la mayoría de estas cajas, por muy pequeñas que sean, tienen espacio de sobra para gráficas “de dos pisos” y disipadores monstruosos. En mi caso, opté por la Thermaltake V1 porque me pareció bonita, barata, y no incluía bahías de 5.25”, que no me interesaban. Como las capturas adjuntan ilustran, me ha sobrado bastante hueco, ya que la fuente va debajo y los dos discos duros en un ladito, dejando suficiente sitio para que el ventilador frontal de 20mm meta aire a cascoporro, pase a través de las rendijas del disipador empujado por el propio ventilador del micro y salga sin ayuda alguna por la parte de atrás. Si vivimos en un área geográfica donde no haga el calor tropical de la costa del sol podemos prescindir del ventilador del procesador y tirar del que ofrece Intel por defecto, más que válido si no vamos a guarrear con el OC.

Luego está el tema de la estética, pajerismo inherente al pecero de altos vuelos. En mi caso he optado por una placa asequible, con puertos USB 3.0 frontales por necesidad y bastante hueco sobrante por el tema de la temperatura. Luego hay por ahí movidas con más glamour como las torres de Fractal Design y su acabado frontal rollo luxury speaker.

  • Alternativa económica: Cooler Master RC-110-KKN2 (link) – 41.70

Montaje y moraleja

A estas alturas, con las BIOS autoconfigurables y Windows 8 que es más listo que los ratones coloraos prácticamente no tenemos que trastear nada a nivel de software y cualquier ajeno puede ensamblar el cacharrete sin demasiados quebraderos de cabeza. El socket H3 el micro no es como los de antes que a las primeras de cambio te cargabas la pastilla, y el cableado, al ser mínimo más allá de la alimentación y los conectores SATA, se plantan en un plis. Prácticamente es encender y a correr hasta el punto de que hice la burrada de cambiar gran parte del hardware sin dar formato al disco. Pues aún con la potencial marimorena que se podía haber montado, Windows buscó los drivers y todo se cuadró a los pocos minutos. Una maravilla que hace lagrimear a los que nos peleamos en tiempos con discos en raid, actualizaciones de BIOS por disketes y otras movidas de los infiernos.

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No me voy a poner a hacer benchmarks y tablas comparativas, pero en resumen, puedo jugar a cosas como Shadows of Mordor o Batman Arkham Knight con casi todo en Ultra a 1080p sin sacrificar cosas como el Vsync, con el aliciente de que dentro de un par de años, con agenciarme una nueva gráfica de gama media-alta podré seguir con un cacharro top que, salvo algún exclusivo que conquiste mi corazón, me haga obviar la actual generación de consolas al tener todo lo que necesito en el lecho calentito de mi ordenadorcillo. Resumiendo, la cosa se rige por tres mandamientos fundamentales:

  • Ser paciente a la hora de adquirir hardware y hacer seguimiento del mercado durante una temporada.
  • No irse a por lo más caro pensando que va a ser más duradero. Es mejor invertir el sobreprecio de los productos novedosos en una mayor periodicidad a la hora de renovar componentes.
  • Ser práctico. Si vas a montar una máquina pequeña, hazlo de verdad. Adiós a la media docena de bahías PCI con chorradas. La tasa de transferencia del estándar USB 3.0 y las conexiones inalámbricas hacen el avío para casi todo.

OJO AQUÍ: El presente artículo es un compendio de sugerencias a partir de mi experiencia personal. Ni mucho menos es una guía para seguir a rajatabla ni un Vademecum tecnológico con especificaciones detalladas en profundidad. Cualquier usuario medio con ínfimos conocimientos en hardware puede seguir el hilo. Para todo lo demás, los comentarios.

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