Lo prometido es deuda y lo hada puede a lo dragón

Análisis: Pokémon X/Y

Escrito por en Análisis - 7 enero, 2014

Después de airear algunas rencillas internas y anunciar de forma irónica que el Análisis de Pokémon X/Y de este bellísimo blog se retrasaba hasta 2014, Bruno y Ballesteros decidieron castigarme. El análisis, efectivamente, se ha retrasado hasta 2014, pero no porque estuviera previsto así, sino porque al señor Louviers se le puso en los cojones. Por soberbia. Pero eh, aquí está finalmente este texto escrito a seis manos, trabajado con todo el amor que merece uno de los mejores juegos del año pasado. Solo con leerlo me han entrado ganas de  volver a empezarlo desde cero. Cada edición de este juego sigue siendo puta magia.

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Afilamazas

Los gráficos en tres dimensiones, los minijuegos, el mascotismo y el mapa no engañan a nadie: el nuevo Pokémon sigue siendo el viejo Pokémon, el mismo de hace quince años. La saga lleva desde que nació añadiendo ingredientes, pero la receta no cambia. Tampoco lo necesita. Y a pesar de todo eso, estoy jugando a Pokémon X como no había jugado a ninguna otra edición. Todo me resulta familiar, pero X me han arrastrado a hacer cosas dentro del juego que nunca había probado.

Pokémon X y Pokémon Y ponen al alcance de todos los mortales algunos conocimientos del entrenamiento de monstruos de bolsillo que hasta ahora estaban reservados a los profesionales. Yo, que hasta ahora me dedicaba a cazar bichos bonitos y graciosos y a subirlos de nivel para pasarme la Liga Pokémon a mi bola, he caído en el coleccionismo loco, en la búsqueda de objetos, en la crianza desde el nivel uno, en cuidar las características principales de cada bicho, en los tutores de movimientos, en el intercambio, en las batallas online, en la Bulbapedia, en el Wikidex y en el lurkeo de foros.

Pokémon-X-Y-04El ‘Pidgey’ de esta edición se convierte en un pájaro de fuego, tíos, DE-FUE-GO.

Algunos estaréis pensando que vaya novedad, que lo único que pasa aquí es que he empezado a hacer lo que miles de überfans de los pokemonstruos llevan años haciendo. Que lo que sucede es que últimamente follo menos. Lo niego todo. No creo que yo me haya vuelto más nerdo, realmente pienso que el juego me ha empujado a explorar el lado salvaje de Pokémon. Una parte de la culpa la tiene Twitter, pero no podemos quitarle responsabilidades al propio juego.

X e Y introducen una herramienta llamada ‘Superentrenamiento’ que le ha descubierto a jugadores como servidora algunos aspectos de las entrañas del juego que desconocía hasta ahora: los IV y los EV. Estas dos cifras marcan la fuerza, la velocidad y el aguante que un Pokémon puede llegar a tener. La primera es una cuestión de genética, mientras que la segunda, se consigue con el entrenamiento. Los jugadores más experimentados conocen y controlan a la perfección estos dos numeritos, pero para mí habían pasado desapercibidos hasta ahora. Sí, hasta ahora yo pensaba que las vitaminas, el calcio y el hierro que se le dan a los bichos desde los inicios de la saga servían para mejorar sus características. No tenía ni idea de que lo que mejoraba era su potencial.

Pokémon-Amie illustration_300dpiEl ‘Pokérecreo’ te permite acariciar a tus Pokémon, inflarles a bollitos y jugar con ellos a golpear ovillos de lana con la cabeza. Aumenta el cariño que te tienen los bichos, mejora su rendimiento en combate y compensa tus carencias emocionales. 10/10.

Con este añadido tan sencillo, Pokémon X/Y ha conseguido que me preocupe por el estado de forma de mis bichos y por cómo los entreno. Y me consta que no soy el único. También he empezado a comprender por qué muchos jugadores tienen toneladas de Dittos y crían a los tatarabuelos, a los bisabuelos, a los abuelos y a los padres de un monstruito para conseguir un Mareep genéticamente perfecto que acabará por convertirse en un Mega-Ampharos con un ataque especial tan putamente loco que le mete miedo a The Rock. Todavía no me he lanzado a hacer yo mismo estas pruebas de Mengele, pero no descarto nada, porque voy camino de las 100 horas de partida y todavía me quedan ganas de jugar y experimentar.

La palabra ‘experimentar’ es la clave de todo esto. Sé que no voy a tener un equipo de campeonato, ni quiero tenerlo, pero el juego me ha animado a probar cosas nuevas al darme mecanismos sencillos de entender, fáciles de usar y muy rápidos. En dos o tres horas, ese magnífico Mareep al nivel 1 del que hablábamos puede tener sus EV de ataque especial y salud al máximo. Con una hora más de juego le das un par de vueltas a la Liga Pokémon y el maravilloso sistema nuevo de repartir experiencia, te plantas con un Ampharos al nivel cuarenta y pico que ya puede empezar a repartir guantazos sin ayuda de nadie.

Si no fuera por esto que os acabo de contar, seguramente ya habría guardado el cartucho y me habría puesto a darle otro meneo al Fire Emblem. Pero en vez de eso tengo que esconderme la 3DS para no poner a entrenar a mi Primeape y a mi Gengar mientras pongo a prueba los trucos de un youtuber yanqui para cazar Pokémon ‘shiny’ y fardar con los colegas. Y todavía tengo pendiente hacerme con un Magikarp porque Mega-Gyarados es demasiado molón como para quedarme sin él.

Mi cartucho de Pokémon X hace lo mismo de siempre, pero mejor y más rápido. No me da nada nuevo, pero me ha enseñado a disfrutar lo de siempre de otra manera. Y con eso me basta para considerarlo una de las mejores entregas de la franquicia y una de las compras más acertadas del año pasado. No le puedo pedir más. Bueno, sí, una tercera pantalla y un tecladito para tuitear mientras juegas. Pero de eso ya hablará Ballesteros.

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Louviers

Vosotros no lo sabíais, pero llevaba tiempo queriendo escribir este análisis. Primero, porque se lo prometí a Afilamazas, y eso para mi vale más que una ley de este país. Te quiero, tronqui. Segundo, porque es Pokémon, y no solo es necesario defenderlo a ultranza en este blog de andaluces maricones, sino porque hay que hablar siempre de una de las mejores formas que existen de introducir a los niños en las mecánicas del videojuego y del rol.

El tercer punto es el más importante con respecto al juego, porque mi amor a Afilamazas es más importante incluso que Pokémon. Desde Oro y Plata, el segundo de la saga para mi, (because suck my dick, Pikachu) y el último antes de que me salieran pelos en las piernas y las pelotas; no me había sentido como con Pokémon X/Y. Es algo complicado de entender porque entra un elemento muy, pero que muy personal, uno que va más allá de gustos y que nace directamente de la experiencia vital.

Del mismo modo que entiendo que un niño que empezara a jugar en GameBoy Advance tenga en un altar el Pokémon Rubí/Zafiro/Esmeralda, otros deben entender que este fue el juego en el que empecé a bajarme de la mula de Pokémon, “solo” lo jugué unas 100 horas y ni siquiera conseguí los 300 y pico bichos. A Pokémon Rojo Fuego/Verde Hoja, los remakes de los originales Rojo y Azul, ni tan siquiera he jugado. Rubí/Zafiro es el último juego del que, por cierto, recuerdo casi todos los bichos. En un sincero examen de conciencia, debo deciros que apenas recuerdo más de ¿400? Pokémon en total de los más de 700 que hay. Ahora mismo no recuerdo ni el nombre de los iniciales de Blanco/Negro, la verdad.

¿Soy un mal jugador de Pokémon? ¿Un mal pokéfan? No lo creo. Solo soy más viejo que antes y necesito jugar a más cosas, por trabajo y porque me lo pide el cuerpo, aunque lo primero tire más ahora mismo. Tener dinero también tiene la culpa, que puedo comprar más juegos que antes, donde Pokémon me daba para jugar entre seis meses y un año. X/Y me ha durado dos meses, y eso, sinceramente, me parece ya un logro.

mega_gardevoir_by_deco_kun-d6pgjiuHacedme caso, Mega-Gardevoir, con su aspecto de mujer que se casa, es el mejor Pokémon de la historia. Viva el tipo hada.

¿Qué quiero conseguir con todo este rollazo yoísta? Que comprendáis cómo juego y cómo he jugado Pokémon para que también entendáis por qué X/Y me parece la bomba atómica. Hacía tiempo que no alcanzaba esa sensación de descubrimiento del juego original. Mataría por sentir lo que recuerdo que sentí de niño cuando empecé el primer Pokémon, pero este juego ha conseguido emular aquello más de catorce años después. (sí, catorce, yo también he alucinado) Y se debe a una suma de factores muy concreta, a una fórmula alquímica del videojuego bien pensado y hecho.

El sistema mejorado de experiencia tiene gran culpa de esto. No nos engañemos: subir de niveles a los bichos siempre ha sido un coñazo, porque había que estar cambiando constantemente de bestia para que ese que es una máquina no despuntará demasiado y para que ese que dentro de 15 niveles será una bestia evolucionada crezca también pese a que su ritmo sea la mitad de rápido.

Esta imposición que todo buen entrenador se hace y que parece decirnos que la democracia es una puta mierda aplicada ha sido corregida con un solo objeto: el repartidor de experiencia, que antes quitaba dinero experiencia al trabajador aplicado Pokémon en combate para dar su parte al empresario repartirlo ecuánimemente entre sus compañeros en reserva y que ahora, simplemente, les da un 50% del total que adquiere la bestia que se parte el lomo. Sí, ahora se gana muchísima más experiencia por combate, pero no se nota en un solo Pokémon sino en todos.

Algo tan simple y que ahorra tantísimo tiempo quiero creer que está pensado para el jugador experto que lleva años jugando a Pokémon pero que carece del tiempo de su juventud y no para las nuevas generaciones con déficit de atención de Angry Birds. La generación Nintendo molamos más, esto es así.

mega_tyranitar_by_tomycase-d6q21vaVuestra segunda peor pesadilla, mi Mega-Tyranitar con Surf y Rayo.

De esto de los móviles y los juegos de móviles, GameFreak ha extraído otra lección: conectarse online y en cualquier momento son cosas buenas, sobre todo para hacer trueques. Aunque todavía tienen que prescindir de los PC de los centros Pokémon para organizar tus bichos (quizá un símbolo demasiado potente como para eliminarlo todavía), que se pueda interactuar con otra gente con un par de menús no solo ahorra tiempo sino que te empuja a hacerlo mucho más, sobre todo con un invento tan prodigioso como el intercambio…eh, prodigioso. ¿No quieres un bicho de nivel bajo? Mándalo por Internet y aleatoriamente para recibir un bicho aleatorio de la otra punta del mundo. Yo he recibido iniciales japoneses así.

Lo social y lo online han sustituido a la merienda con bocata de nocilla con la gente del cole para cambiar Pokémon. Y no pasa absolutamente nada. Jódete, nostalgia. Por si fuera poco, me ha hecho querer mucho más al bueno de Ballesteros.

Por último, lo más obvio: el 3D, los gráficos. Por mi, que no vuelva el sprite. Adoro la estética retro de los Pokémon, pero ver las criaturas animadas, en movimiento, realmente parece algo nuevo. Hasta Charmander me ha parecido diferente, y es un bicho que lleva una década en mi vida. En serio, ahora parece más lagartija que nunca, con ese morro chato que antes no estaba hecho del todo bien por cuestiones de profundidad y de sombras y de movimientos y de más cosas.

Al final, Pokémon X/Y ha sido una nueva forma de vivir los Pokémon para alguien que los ha jugado toda su vida pero que desde los primeros no los ha vivido tan intensamente. Solo han sido necesarios unos cuantos retoques estéticos y jugables para catapultar la fórmula a este siglo y al público que lleva años con la saga sin dejar de lado a los nuevos jugadores. Y no digo nada de las megaevoluciones porque quiero que Ballesteros tenga algo de lo que hablar, sobre todo porque quiero que hable de cómo mi Mega-Gardevoir y el tipo hada le petaron el equipo entero, Dragonite y Mega-Mewtwo incluidos.

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Ballesteros

Recuerdo con cariño esos días de ansia por tenerlo. Esos días de acoso al CM de MediaMarkt para que soltaran el puto juego. Tenía la misma ansiedad que cuando veo fotos en Tumblr de Jennifer Lawrance o mejor aún, pelirrojas. No tenía tantas ganas desde el Plata de la Game Boy Color. Y para mí, no ha fallado. Porque, como ya han dejado claro mis compañeros, no es lo mismo pese a que es lo mismo.  Puede que parte de la culpa la tenga que me pille más mayor y con más tecnología al mi alrededor. Cuando eras más pequeño, el componente social se reducía al amigote con el que clonabas bichos en el recreo. Ahora lo sociable de este juego se ha disparado de tal manera que se me ha ido de las manos. A veces he llegado a sentir que traficaba con droga.

El componente social de esta edición se basa en los chanchullos. Ha habido momentos que me pasaba más rato negociando cambios que jugando. Siempre pegado al PC o al smartphone. Conversaciones por chat de Facebook o por voz en el juego con Bruno para conseguir los exclusivos de la edición X. Hasta largas cartas de fan del Tumblr para pillar todos los iniciales o Whatsapp a horas intempestivas para intercambiar un Haunter. Los privados de Twitter eran la locura: “Te he conseguido una piedra de Charizard X, conéctate que te la paso. Charmander incluido”. Tu cambia ese privado por “Te he pillado crack. Pásate que te lo doy, pipa incluida”. Yo apenas noto la diferencia. Incluso agregaba a desconocidos para tenerles en el Safari Amigo, un invento más de lo social del juego para catchearlos a todos. Y lo peor es que si me avisaban de que tenían algo para mí iba más ansioso que si me dicen “vente a mi casa, que estoy sola”. ¿Pero qué estoy haciendo con mi vida?

charizard-xcharizard-yMega Charizard X mola más que este, la versión Y. Sin embargo este sube escandalosamente el Ataque Especial y provoca Día Soleado. Mejora los ataques de fuego y me permite usar Rayo Solar en un turno para poder liquidarme a un rival que contrarreste la mega-evolución con un tipo Roca. #ConsejosBallesteros

Y todo esto sólo para conseguir lo que me hacía ilusión tener desde el principio de la aventura. Que si la piedra del Charizard X o la del Tyranitar. Un Dratini o un Alakazam. Y viví tranquilo un tiempo. Cazando, ganando, evolucionando. Pero de pronto me picó el gusanillo de la crianza. Y vuelta a empezar. Vuelta al chanchullo. “¿Tienes un Eevee con Ataque Especial y Velocidad?” “¿Crío yo a Honedge y tu a Noibat y nos los intercambiamos con 5 IV?” “¿Compramos maría y nos hacemos unos porretes mientras grabamos unas películas Snuff?”. Que he estado traficando con Pokémon con movimientos huevo. Y lo de los movimientos huevo es una cosa que no sabía que existía hasta diez minutos antes de empezar a traficar con ello. Ha sido duro pero lo he conseguido. Ya estoy dejando el tráfico de Pokémon. Supe que era el momento cuando quise pagarle una copa a un amigo a cambio de Xerneas. El siguiente paso era ir a la puerta de un colegio con una bolsa de caramelos. Y eso sí que sería estar jodido. Principalmente con la ley, casi seguro.

Eso sí, lo dejé cuando ya tenía a mi equipo más o menos formado a mi gusto aunque me falta un Rotom, que es un Pokémon que puede tener formas de electrodomésticos y yo lo quiero con la forma de la lavadora que es del tipo Agua/Elec… basta, Rubén, que lo estabas dejando. Mi equipo está pensado con una estrategia muy hija de puta después de dos dolorosas derrotas a manos de Bruno. Y es que pese a ser más de lo mismo, han incluido un par de novedades que le dan una vuelta de tuerca a las peleas. Son el nuevo tipo Hada que me deja siempre descolocado y las Mega-Evoluciones que dan bastante más emocioón de lo que parece a unos combates que dan casi para paja. Lo dan porque es lo único del juego que está en 3D y han ganado bastante en espectacularidad. Ahora incluso pueden ser aéreos: solo pueden participar Pokémon de tipo Volador, que sepan volar o que tengan alguna habilidad que les permita flotar.

pokemonrangerGo! Go! Pocket Monsters!

En un momento de la aventura te dan un Mega-Aro. Un artefacto ancestral con el que puedes evolucionar a algunos Pokémon sólo en combate si llevan equipada una piedra especial. Durante el juego, entre el repartidor de experiencia y las mega-piedras he de reconocer que fue un poco paseo. Que casi en cualquier combate en el que te sacas un Mega-Lucario o Mega-Charizard Y ganas con tan sólo aporrear con tu pene en la consola. Y eso que sólo puedes Mega-evolucionar a uno por pelea. Pero claro, luego llega el componente social. El componente de pegarte contra otros via online. Y claro. Ahí la cosa cambia brudicalmente. Porque en el juego, en cuanto lleves a un equipo más o menos equilibrado, ganas. Pero cuando luchas contra otros entrenadores de verdad la cosa se complica.

A no ser que luches contra Afilamazas. Ama tanto a sus Pókimon que no los evoluciona y luego pasa lo que pasa: que le pego una soba insufrible incluso llevando un Dragonair y un Pupitar y me confío. Y me confío y se me calienta la boca y reto a Bruno, que es un poco mariquita, y no para de sacarme tipo Hada que inexplicablemente ganan a los tipo Dragón. Y yo tengo muchos dragones. Y me folla con Mega-Gardevoir que ahora resulta que es Hada. Y me preparo otro equipo con menos Dragones y en la pelea decide mega evolucionar a Tyranitar en plan sorpresa y me requetejode vivo. Algún día tengo que plantearle revancha. He aprendido de mis errores. ¡Venganza!

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Bokida

RymdResa, un paseíto por el espacio