JAJAJAJAJALO

Halo 2 cae en su propia trampa, pero cuenta una buena historia

Escrito por en Artículos - 14 octubre, 2013

Visto en perspectiva, Halo 2 es una gran segunda parte, quizá más en términos del cine que del videojuego, porque introduce más partes del universo de la saga y nuevos personajes imprescindibles en lugar de ampliar realmente su jugabilidad. Como otra segunda gran parte, como LA SEGUNDA GRAN PARTE, como LA SECUELA, estoy hablando de Half-Life 2, acaba con un cliffhanger algo molesto. Y a día de hoy, no me parece un mal recurso, pero para la gente de 2004 que tuvo que esperar hasta 2007 para jugar a Halo 3 tuvo que ser una importante tocada de narices. Hoy es nosecuántos de octubre de 2013, así que poco importa ya.

H4-Espada_de_EnergiaMi pene

Empiezo por lo bueno. Ya dije en el texto sobre Halo que me gustaba mucho la personalidad de los Covenant/el Pacto. Más allá de la gracia que me hacia cuando huyen los grunts, entendía que eran una raza orgulloso y cuya cultura cromática era radicalmente opuesta a la nuestra. Sus morados, naranjas y rojos son nuestros negros, marrones y verdes, y eso le daba un look de pasiche ci-fi encantador. Esta segunda parte ahonda mucho más en la sociedad del Pacto, haciéndonos comprender que es una teocracia donde los profetas y los elites son las razas fuertes y las demás (brutes, grunts, hunters, etc) sirven a estos.

Gracias al segundo personaje jugable, el Inquisidor (The Arbiter), que funciona como una novedad narrativa y un mecanismo para hacer cambios bruscos de escenario sin justificarlo más que como una novedad jugable; todo esto nos llega desde dentro y se nos cuenta no como algo negativo, no como la historia de un enemigo, sino como el testimonio directo de uno de los creyentes de más alto rango del Pacto. El Inquisidor termina cambiando de bando y entendiendo el problema que sería cumplir los objetivos de sus más altos líderes, pero nada de esto habría ocurrido de no ser por una traición.

Halo 2 no solo cuenta bien el trasfondo de su enemigo sino que hasta se mete con un cambio de alianzas: los brutes dan un golpe de poder y desbancan por la fuerza a los elites como segunda raza en el poder. Pocos juegos se meten en estos embrollos y Halo 2 lo hace manteniendo el interés. Para mi, las partes con el Jefe Maestro son mucho peores porque su mundo apenas avanza en comparación con todo lo que ocurre en las filas enemigas. Halo 2 es un juego protagonizado por los malos y eso me gusta mucho.

El Jefe matando a Chewbacca

Desgraciadamente, ahí acaba lo bueno para mi, y eso que a diferencia de los críticos, a mi me gusta el cambio de raza enemiga. Los brutes son contendientes menos carismáticos que los elites pero que sabes por que está ahí, sabes cómo han llegado a ser tu enemigo (tanto del Jefe como del Inquisidor) y tienes una enemistad auténtica y sustentada en la experiencia personal. Eso no existía en Halo, donde los malos eran malos porque no eran humanos. El problema es que llegan ya en la recta final del mismo. Hasta entonces, ¿adivináis cuál es el principal enemigo del juego? Sí, otra vez los malditos flood. Poco más debo decir salvo que odio sus secciones y que lo arruinan todo.

Lo gordo, sin embargo, es algo que mencionaba en el anterior texto como la innovación más importante de Halo: la doble barra de vida, la que no se regenera (salud) y la que sí (escudo). Aquí solo hay barra de escudo, que se regenera, y no hay barra de salud, que se regenera pese a que nunca sabemos cuanto perdemos porque, de nuevo, no hay barra de salud. ¿Por qué caes en tu propia trampa, saga Halo? ¿Por qué cedes en tu identidad ante las masas? ¿Por qué me haces esto, Bungie?

“Tengo un mal presentimiento”
– Un grunt, antes de ser atacado por los Flood

Encima tengo la sensación de que el juego es más pasillero aún que antes y que las nuevas armas, salvo al espada, no aportan nada realmente a su jugabilidad de disparar y esquivar, que aún sigue tan fuerte y rítmica como siempre. Oh, sí, puedes llevar dos pistolas a cambio de no lanzar granadas, pero me saqué un doctorado en pegar granadas a los cuerpos de los enemigos en tu primera parte, por lo que no he usado esa novedad para nada. En esta segunda me he sacado un máster en rajar flood con la espada láser, lo único divertido que he podido hacer con ellos, de modo que para mi esa es su única novedad: poder ir cuerpo a cuerpo como un ninja. Lástima que el camuflaje del Inquisidor sea basura.

Como segunda parte, decía, Halo 2 está muy bien: amplía el mundo de su saga para recibir con los brazos abiertos una conclusión en la tercera. Es una conclusión a medias, como ya sabemos, pero eso no quita que este juego cumpliera con creces sus funciones narrativas. Otra cosa es que jugablemente fuera menos espectacular y una reiteración de todo lo visto en el primer juego. Ya me he puesto con Halo 3, a ver qué tal. Por ahora, estoy bastante confundido, y me han vuelto a cambiar el botón para recargar. Cabrones.

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