Perretes ilustres

Escrito por en Artículos - 19 septiembre, 2013

“El mejor amigo del hombre”. “El fiel compañero”. “Entre más personas conozco, más quiero a mi perro”. ¿Cuántas veces hemos oído esas frases? Los perros son uno de los animales más queridos por la humanidad. De eso no hay ninguna duda. Puede que el alzamiento de los mininos en la red haya ofuscado, en cierta medida, a los canes pero hay multitud de obras audiovisuales, libros y cómics que siempre los han tenido en primera plana. Y claro, los videojuegos también.

call_La reciente aparición de un perro en el último Call of Duty ha hecho que me ponga a pensar sobre la repercusión que han tenido estos animales en el mundo videojueguil. Tras investigar un poco he descubierto que los perretes llevan un largo tiempo acompañando a los héroes de las aventuras en multitud de tareas. Incluso algunos se han salido de la tangente y han sido los protagonistas de las historias. Estos últimos son algo escasos pero oye, ahí están.

Snoopy podría ser considerado el primer juego protagonizado por un perrete. Un plataformas regulero lanzado el 1984 para Commodore 64 que quería aprovechar el tirón proveniente de los tebeos. Aunque no sea el protagonista de ningún título, sería insultante no mentar que en ese mismo año se inició la leyenda de otro perro que ya ha pasado a formar parte de nuestro imaginario cultural: el perro cabrón de Duck Hunt. A diferencia de los atributos positivos que se le suelen dar a los canes, este hijo de perra (nunca mejor dicho) se dedicaba a reírse de nuestros errores, haciendo que nuestra frustración fuera en aumento y que acabáramos lanzando la zapper a tomar viento.

Aunque Snoopy fuera el primer canino protagonista de un jueguico (a no ser que algún cebolleta me indique amablemente lo contrario), el personaje creado por Charles Schulz no era propio del medio. Tenemos que adelantarnos a 1992 para encontrarnos con el primer perro protagonista de un videojuego (pocos hay) que se haya creado especialmente para ello: Wonder Dog, un título desarrollado por Core Design (Tomb Raider, Fighting Force) para la nefasta Mega CD. En este colorido plataformas, manejamos a un perrete bípedo con poderes que debe rescatar a su planeta de una invasión. Lo de siempre vamos. Fue uno de los primeros videojuegos del cacharro maldito de SEGA y aunque ahora mismo parezca un título bastante nefasto, en su época tuvo buenas críticas.

rush_Otro cachorro de esa época también ha llegado a nuestros días: se trata de Rush, el fiel compañero de Mega Man que apareció en el mítiquérrimo Mega Man 3 para NES. ¿Sabéis eso que dicen que el perro acaba teniendo un mismo aspecto que el dueño? Pues si el amigo Mega Man es un robot, su perro también. Perro robótico, como Puma, el carismático compañero de U-1 en el genial Gitaroo Man. O como Mk. III Cyberhound, LEO Support Model, Serial no. B955883, más conocido como Rex, el perro cibernético de Fallout New Vegas que es lo puto mejor. O eso me ha dicho Andresito. No podemos dejar de hablar de perros robóticos sin hablaros de Dog, ese armatoste mecánico de la bella Alyx en Half Life 2 que, aunque no tiene parecido físico alguno con los perros, los atributos positivos que se les suele dar a los sabuesos si que lo acompañaban.

Sería un pecado mentaros a Rex, de New Vegas, y no hablaros de uno de los compañeros más fieles que nos han acompañado por los yermos: Dogmeat. Desde que apareció en 1997, Dogmeat nos ha acompañado en las tres entregas de Fallout. Y estamos hablando de una máquina de matar en el cuerpo a cuerpo. Tal como lo es el perro de Arcanum , el más que probable mejor luchador cuerpo a cuerpo de todo el juego. ¡Y encima no ocupa espacio como compañero como bien pude disfrutar! Siguiendo esta tradición, Dragon Age, y su secuela, también cuentan con un compañero animal, en este caso un feroz sabueso de guerra que también lo peta bastante en distancias cortas. Tal como pasa en The Bard’s Tale donde el perrete es una máquina. O en Fable 2, donde se convirtió en uno de los sueños húmedos de Molyneux. Y, las cosas como son, probablemente sea una de las mejores cosas de todo el juego.

Si seguimos en la senda rolera pero nos trasladamos al otro lado del planeta, podemos ver como los japoneses también han tenido en cuenta a estos animales. Posiblemente Interceptor sea el can al que más aprecio le tengo por estar presente en uno de mis títulos fetiche: Final Fantasy VI. El silencioso compañero del silencioso Shadow siempre acudía a escena cuando su dueño estaba en problemas. Y joder, su torpe animación siempre me encandiló. Su sucesor bien podría ser Angelo, el perro de Rinoa en la octava entrega de la interminable saga. Otro chucho bien dispuesto a ayudar a su dueña en las situaciones complicadas. Eso sí, siempre me dejó perplejo el límite “Cañón Angelo” donde parecía que la bella brujilla le hiciera fisting a su compañero para luego lanzarlo a sus enemigos. Si la PETA hubiera investigado probablemente ya habrían metido el grito en el cielo. Además del daño anal, hay que pensar también en lo psicológico ya que aunque su nombre fuera masculino (Saint Angelo di Roma), se trataba de una hembra. Rinoa, esa desequilibrada.


HARD PORN

Otros tusos que han acompañado a otras obras japonesas de las mismas lindes son Koromaru, en Persona 3, un shiba-inu tradicional japones, que es uno de los personajes jugables del título (capaz de invocar también) o Repede, de Tales of Vesperia, un perro que lucha con dagas y que fuma pipa. El puto amo. Eso sí, no podemos olvidarnos del can de Secret of Evermore que nos evoca rápidamente a la manida frase de “el compañero fiel” ya que nos acompañará a través del tiempo mientras va cambiando de aspecto continuamente (desde un galgo a un caniche rosa pasando por un robot, UN ROBOT) sin rechistar. Eso si que es fidelidad. Otros dos perros ilustres que merecen una mención aquí son King de Mother 2 y Boney de Mother 3. El primero nos acompañará solo en los primeros compases del juego mientras que el segundo siempre estará al lado de Lucas. Cuanto amor perruno a la japonesa.

mother3

Dos títulos bastante infravalorados de Playstation 2 compartían el hecho de estar protagonizados por una fémina en apuros así como el hecho de que cada una de las dos tuviera un can a su lado: Hewie, un pastor alemán blanco, en Haunting Ground y Brown, un labrador, en Rule of Rose. Fieles a sus dueñas tal como Shadow (otro más) lo es a Jack Slate en la saga Dead to Rights, que a mi no me encandila demasiado, o como Poppy lo es a Galford en las diferentes entregas de Samurai Showdown. Y ya que hablamos de perros guerreros, nada como Yamoto. Yamoto es uno de los canes más míticos de los jueguines ya que sin él, Shadow Dancer no hubiera sido la obra maestra que es. Viva Yamoto, joder.

Os he hablado de multitud de chuchos en multitud de formas pero aún no os he dicho nada acerca de perros más normales. Nintendogs volvió a darle a los perretes un lugar en los videojuegos pero hay otros títulos como Dog’s Life de PS2 que han intentado que los canes más normales tengan su importancia en los jueguicos. Más actual ha sido el caso de Tokyo Jungle donde los perros tienen su lugar importante en la cadena alimenticia de los grandes mamíferos aunque me quedo con la simpatía del pomerania de los primeros compases del excelso título. Los subproductos y copias de Nintendogs también tienen algo de culpa pero no merecen mucho más que una simple mención en este artículo por el flaco favor que le han hecho a la industria de los jueguicos. Eso sí, The Dog Island de Nintendo Wii si merece algo más puesto que se trata de una especie de Animal Crossing protagonizado por perretes. No es que sea lo más mejor del mundo pero al menos se ve claramente que son sabuesos. Ojo.

missile_Crucemos al lado contrario para hablar de otra máxima habitual en los videojuegos: la humanización de los perros. El General Pepper de Star Fox, Dribble de la saga Wario Ware, Totakeke y su guitarra de Animal Crossing, Peter Puppy de Earthworm Jim… Hay bastantes perretes así en los videojuegos pero me quedo en concreto con dos: Sam y PaRappa. El mítico detective y amigo de Max es uno de los perretes protagonistas más antiguos de los videojuegos y ha calado hondo en todos los amantes de las aventuras gráficas. PaRappa, el perro rapero, causó sensación en su llegada a Playstation y fue uno de los titulos estrella de los primeros compases de la consola de Sony. Y uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos… pero ese es otro tema. Tampoco me gustaría acabar este listado sin hablar de uno de los canes que más me han encandilado en los últimos tiempos: Missile del ilustrísimo Ghost Trick, uno de los mejores juegos de Nintendo DS. Disfrutad de sus dosis de cuteness.

Para terminar este extenso listado de perros en los jueguicos me gustaría aclarar una cosa antes de que os lancéis encima del teclado: Amateratsu y Red XIII no son perros. Hilo fino pero esta pareja pertenece más bien al canis lupus aunque una sea una diosa y el otro el resultado de la más vil experimentación. Pasa lo mismo con la versión a cuatro patas de Link en Twilight Princess. Lobos todos. Tampoco he incluido los perretes de Pokémon porque tampoco quería cortarme las venas con un listado aún mayor pero queda claro que en la infinita maquinaria de monstruos de Nintendo tienen su hueco. Yo voy a tope con Growlithe. Clásico.

En un principio la lista iba a ser mucho más corta, con un listado de mis 3 canes favoritos, pero una vez puesto al lío, tocaba hacer un buen repaso a la mayoría de canes ya que no me hubiera quedado conforme con menos. No sé si se me olvidará alguno aunque seguro que si ha sido así, vosotros no tardaréis demasiado en decírmelo. A todo esto, ¿cuál es vuestro perrete videojueguil favorito? Yo sin lugar a dudas me quedo con éste:

Descansa en paz, Hiroshi Yamauchi

Como un roble