Bayonetta

“Dos tetas tiran más que dos carretas”. Así podría resumirse muchas veces el funcionamiento de la industria de los videojuegos, porque no es normal que el 95% de sus personajes femeninos sean cachos de carne al lado de machos alfa con armas de 2 metros de reminiscencias fálicas evidentes. Los videojuegos tienen un problema serio con la sexualidad, amigos.

Nadie se sorprenderá si digo que este mundillo tiene muy pocos personajes femeninos hechos con algo de cabeza. Es raro ver a una mujer que no sea un conjunto de clichés sexistas y dentro de unos cánones de belleza muy básicos: tetas grandes, piernas largas y curvas pronunciadas, todo ello muy a la vista por el exhibiscionismo del que hacen gala sus atuendos.

Tampoco se extrañará nadie si digo que también es una industria preeminentemente masculina, tanto en la parte de desarrolladores, como en el público. Si lo que venden son las tetas, se hacen tetas. No sé si recordaréis la polémica de la que se hizo eco Kotaku cuando algunos se quejaron del aspecto físico de Faith, protagonista de ‘Mirror’s Edge’, “porque estaba plana” y un fan hizo un rediseño más “dentro de los canones de belleza”

Faith y su hermana pechugona

Esta es la cuestión sobre la que quería hablar: de cómo la visión del personaje femenino en los videojuegos impide arriesgar con una protagonista, o siquiera con un personaje secundario, porque en seguida aparece un conjunto de fans criticando su diseño, por lo que la empresa de turno tiene que optar por lo que supuestamente gusta a todos.

Ejemplos de esto tenemos desde hace años, siendo el primero que me viene a la cabeza ‘Tomb Raider’. Aunque Lara Croft era digna en sus convicciones, su diseño le despojaba de toda credibilidad. Y más pierde en el reboot/precuela que van a lanzar si, como en la demo mostrada en el E3, la joven arqueóloga no dejaba de gemir cuando se pegaba contra las rocas. Es curioso ver, además, ese nuevo aspecto que le han dado, tan sucio y hecho polvo. ¿Ahora ponen cosas distintas a las que ponían en los noventa? Esto daría para otro post, ciertamente, pero en todo caso, lo que no cambia es que hay que satisfacer el morbo del jugador cuando se maneja a una mujer.

En esta industria parece imposible hacer un personaje femenino creíble. Además, los que ya existían, como Samus Aran, se han visto rebajados al estatus de figura sexual y de mujer débil/dependiente del hombre (en ‘Metroid Other M’, Samus recibe órdenes y limita sus habilidades porque se lo ordenan) que tanto gustan en los departamentos de márketing. Por suerte, de manera muy inteligente, algunos han sabido coger eso mismo, darle la vuelta y hacer algo como ‘Bayonetta’.

Según gamboi, esto es lo que vende. Other M vendió una mierda pese a las tetas de Samus…

Por sorprendente que parezca, existe crítica en el juego, o como mínimo, hay un intento de burla sobre el erotismo barato de los videojuegos. Kamiya no es tonto, explota la sexualidad de su personaje al límite: movimientos, golpes, combos, diálogos, cinemáticas para crear un conjunto de clichés que llega al ‘clímax’ de lo ridículo cuando la bruja tiene que desnudarse para lanzar los ataques más poderosos o acabar con el jefe final. El sueño de todo freak adolescente, vaya.

“¿Pero cuál es la crítica entonces?” Que Bayonetta es a las mujeres en los videojuegos lo que El Quijote a los libros de caballería: toma lo que quiere criticar, lo vuelve absurdamente exagerado y sobrecargado, lo adorna con unas cuantas dosis de genialidad y estilo y te lo lanza a la cara sin desparpajo alguno para preguntarte (poniendo la voz de Bayonetta): “¿En serio te gusta esto, payasete? ¿No vales para nada más?” A falta de personajes bien hechos o de mujeres creíbles, una femme fatale que se ría de la idea de ‘femme fatale’ me sirve como crítica.

En cualquier caso, no hay nada malo en querer un poco de carnaza en los videojuegos. Me parece que el sexo encajaría bien en muchos juegos si se dejaran a un lado los estereotipos y se buscaran otras cosas, o no. El problema es que se prefiere ir a lo fácil para captar la atención y exprimir a los personajes femeninos hasta dejarlos sin gracia.

Dicho todo esto, ya tenéis permiso para tirar piedras, huevos o fruta podridos al ‘newcomer’ de esta ilustre casa por hacer la comparación tan ultrajante como gafapastil de ‘Quijote-Bayonetta’. Y sí, en EPI se ha publicado un artículo donde se habla mal de enseñar pechuga, fijaos lo que son las cosas.