Análisis C2C: Voice Fantasy

Escrito por en Análisis - 18 noviembre, 2010

«Hola Andresito, soy tu buen Hamijo Carca. Sé que eres un puto Fanboy del IPhone y los RPG, y en cuanto he visto este juegaco no he podido resistirme a comprártelo. Te va a encantar. A cambio sólo te pido que te lo pases ENTERO y lo analices C2C en nuestro maravilloso blog. ¿A que estás contento? No hace falta que me lo agradezcas pichurri.

Sinceramente tuyo,
John Carca.
»

Este es el texto que encontré ayer adjunto a un vale regalo de iTunes que apareció en mi correo electrónico. Entonces él no lo sabía, pero con esos dos euros y cuarenta céntimos, John Carca acababa de condenarme a los veinte minutos más estúpidos de mi vida videojueguil. No aburridos, ni desesperantes, ni agobiantes, ni mosqueantes o involuntariamente hilarantes, no; estúpidos. Directamente estúpidos.

Pero bueno, vamos por partes, que lo más probable es que no tengáis ni zorra idea (y con razón) de qué demonios va este juego. Os explico: lo que tenemos que hacer en Voice Fantasy, básicamente, es gritar al micrófono del iPhone. Dos veces. Y ya está. Alternativamente podemos grabar cualquier sonido internetero de no más de tres segundos, lo que convertirá al juego en un festival del humor portátil, sólo que no y además tampoco. ¿Y para qué grabamos estos dos berridos/sonidos? Pues muy fácil, porque el proceso de creación de personaje consiste precisamente en emitir un sonido, y dependiendo de nuestro tono de voz y volumen el juego nos asignará una clase de personaje y un nivel. En mi caso, un eructo creaba guerreros de nivel medio (entre 10 y 20), «shurperro» monjes de nivel alto (entre 30 y 40), y el sonar de palillos hechiceros de nivel obsceno (60+).

¡Qué original! – estará pensando más de uno. ¿Dónde está el problema en ese sistema? – pensarán otros. Pues muy sencillo, en que es lo ÚNICO que ofrece el juego, ya que el «modo aventura» en el que tenemos que matar al Rey Demonio dura algo menos de tres minutos, y nosotros no tenemos que hacer absolutamente nada. Y no, no estoy exagerando. Una vez hemos creado a los personajes, sólo tenemos que elegir a uno o dos (casi mejor dos, porque con uno es imposible) y lanzarlos a la aventura. A partir de ese momento podemos quitar las manos de la pantalla e irnos a mear, porque nuestros queridos muñequitos empezarán a atacar solos, a hacer magias solos, a esquivar solos, y en definitiva, a pasarse el juego solos. Un juego que, como he dicho, no dura más de tres minutos, ya que consta exactamente de CUATRO peleas. Ni más ni menos. Dos enemigos normales que no suponen ningún problema para ningún personaje, y el Rey Demonio, que tiene dos transformaciones suficientemente perras como para matarnos si no tenemos el nivel apropiado.

La diversión en Voice Fantasy, por lo que puedo leer en su infame ficha de iTunes, reside en que puedes jugar con tus amigos. Es decir, que Square-Enix pretende que tú y tus amigos os turnéis para gritarle una gilipollez al iPhone, para luego poneros a ver como vuestros muñecos creados aleatoriamente se pelean en un combate que, por otro lado, no tiene ningún misterio, ya que ganará el que más nivel tenga. El despiporre padre, por supuesto, llega porque los personajes emiten su sonido de creación cada vez que atacan. La casa de la guasa, el festival del humor, y misa de la risa todo junto, vamos.

Pero bueno, no penséis que todo está perdido, ya que además de poder jugar contra un amigo e intentar derrotar al Rey Demonio, tenemos un modo de juego divertídisimo que consiste en enfrentar a varios de nuestros personajes en duelos. Duelos que por supuesto siguen la misma dinámica que el resto del juego y que no nos reportarán absolutamente nada. Lo lógico sería que subiesen de nivel, pero no, no lo hacen; no hacen nada más que acumular victorias inútiles. Joder, ni logros que te puedan motivar a seguir jugando tiene esta mierda.

Gracias Carca, gracias por brindarme una experiencia única y espero que irrepetible.

PD: el punto, por si os lo estáis preguntando, se corresponde al diseño de los personajes, que me pone nostálgico y evoca tiempos mejores.

Minijuego del Rhythm Tengoku pasado a la vida real

Un regalo para Andresito