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Retro Amor: Jade Cocoon

Escrito por en Retro Amor - 30 septiembre, 2010

En la época en la que todos los chicos estaban flipándolo con Pokemon, un servidor no tenía Game Boy por lo que tenía que conformarse con mirar jugar a otros en el colegio. Sé que esto es algo triste, pero es lo que la economía mandaba. Años después y con mi todopoderosa PlayStation pude quitarme ese regustillo a Pokemon con un juego que poco o nada tenía que ver con los 150 bichejos del mal.

Eran tiempos felices en los que los videoclubs aún estaban en pleno apogeo y se podían alquilar juegos felizmente para aquellos que disponíamos de un amigo con una grabadora no teníamos tanto dinero para comprar jueguicos cada dos por tres. Así que cada fin de semana yo me alquilaba un juego y llegó un finde en el que me fijé en el Jade Cocoon y en su molona portada. Lo que más curiosidad me dio fue el subtítulo de “La leyenda de Tamamayu”. ¿Qué cojones querría decirme una palabra tan molona como “Tamamayu”? Pero la razón determinante a la hora de hacerme con el juego fue las palabras de la contraportada: “Como Cocoon Master, tienes el poder de domar y entrenar monstruos“. ¿Alguien dijo Pokemon? Sin duda alguna, era el alquiler elegido.

Por desgracia, aquel fin de semana no pude jugar apenas, pero esto no me desanimó lo más mínimo, ya que me hice una copia de seguridad del juego para aquellos fines de semanas en los que volviera a alquilarlo y, así, poder jugar de nuevo. El lunes, después de entregar el juego, me puse manos a la obra con él, y un par de semanas después ya me lo había finiquitado. Los dos fines de semana entre medias me alquilé el Constructor y el Azure Dreams. La moraleja es que nunca te fíes de un pelirrojo hijo de puta que tenga una PSX con el chip de la alegría.

¿Qué decir de Jade Cocoon? Pues que es un juego guapetón. De esos a los que las tías se quedan mirando por la calle mientras beben Coca Cola Light. Jade Cocoon salió en 1998 en plena Pokemania y claramente se aprovechó de esto. Ya que PlayStation no tenía títulos del estilo, el juego de Genki caló hondo en los usuarios japos y así consiguió hacerse a las americas, con doblaje incluido, donde también tuvo éxito, por lo que Crave se atrevió a sacarlo en Europa gracias al apoyo de Ubilol, lo que significo una distribución pésima.

Tomamos el papel de Levant, futuro Cocoon Master (Maestro de la Crisálida en nuestro bello idioma), que tiene que recorrer cuatro bosques diferentes para calmar a los bichejos que están haciendo que los habitantes de nuestra pequeña aldea, llamada Parel, entren en un profundo sueño. De paso también intentaremos descubrir que le ha pasado a nuestro padre que dijo ir a por tabaco y nunca volvió a la aldea. Bueno, más bien desapareció en extrañas circunstancias, pero lo mismo es. La verdad es que el argumento es mucho más sofisticado en posturas, con frases ultra-cools como “la maldición de Alcana” o “las langostas del apocalípsis llamadas Onibubu”, pero que en realidad es igual al típico argumento de los JRPGs de “joven tiene el destino de salvar a “x” de “y” en una misión ultra mística”.

Pero la historia es lo de menos cuando… ¡Podemos capturar monstruos! ¡¡Con una ocarina!! No existe tanta variedad como en Pokemon, ni la necesita, y los monstruos solo se dividen en los cuatro elementos universales: agua, fuego, tierra y aire. Los diseños de los bichejos no tienen tanta carisma como en el juego de Ninty pero hay una cosa que ampliamente hace que Jade Cocoon mole cantidubi: La fusión. Podemos fusionar dos de nuestros monstruos para convertirlos en un ser diferente con nuevas habilidades, que además guarda parecido físico con sus dos antecesores, lo cual hace que difícilmente veamos dos monstruos fusionados iguales. Aún recuerdo lo que sudé para conseguir que un monstruo mio tuviera una mandíbula muy grande para que pareciera que atacaba con ella y así reírme de un colega que guardaba un gran símil con mi monstruico. Moraleja, no tengas amigos pelirrojos, la mayoría son unos hijos de puta y se reirán de ti.

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La segunda parte no mola tanto

Gráficamente el juego lucía de lujo para la época, al nivel de los Final Fantasy, con un claro componente colorista, sobretodo en tonos verdes, y el modelaje de los personajes en 3D está bastante bien definido. Otro minipunto para Jade Cocoon es que cuenta con doblaje, y no de los malos, y esto era un rara avis en los JRPG de Playstation, por lo que es normal que destacara entre tanto catalogo (al menos en USA y en Japón). Los combates son los clásicos por turnos de todo JRPG en los que o combatíamos con nuestro personaje o elegíamos a un monstruo para que se partiera el pecho por nosotros.

Así, Jade Cocoon quizás no haya pasado a la historia de videojuegos en nuestro país, gracias en parte a una distribución nefasta, pero sin duda guarda un bonito recuerdo en mi corazón errepegero. Además, aunque me lo pasara en un Princo, hace un par de años un tal Kirkis que merecía un buen correctivo moral pasó a convertirse en un tal Kirkis con una copia del Jade Cocoon en perfecto estado conseguida a precio de saldo y que actualmente es objeto de coleccionista para especular. Moraleja: Definitivamente los pelirrojos son unos hijos de puta.

Y si... ¡el fin del mundo!

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