5 Juegos Olvidados para PS2

Escrito por en Artículos - 3 septiembre, 2010

Ay, la PS2. Ahora ya casi no se habla de ella, pero seguro que para muchos ha sido LA CONSOLA y es innegable decir que hemos visto auténticos juegazos entre su enorme catálogo: GTA III, God of War, Devil may Cry, Shadow of the Colossus, Kingdom Hearts, er FIFA, er Pro, Singstar Miliki… Juegos que han marcado a más de uno y que aparecen en muchas listas de “juegos favoritos”. Sin embargo, existen títulos que, pese a no ocupar portadas ni arrasar en ventas, y, aunque algunos contaron con alabanzas por parte de la crítica en el momento de su lanzamiento, no fue suficiente para llegar a formar parte de la Élite de la pasada consola de Sony. A continuación, 5 Juegos Olvidados de PS2… 5 juegos que me hicieron pasar bastantes buenos ratos.

Lo primero que me llamó la atención de The Mark of Kri fue su estética: una mezcla de elementos polinesios, el Japón feudal y cierto toque de la animación Disney cuando se ponen serios. Después fue el original sistema de combate: con el stick derecho hacíamos una especie de barrido donde a cada enemigo se le asignaba un botón (círculo, cuadrado o equis) y ¡a repartir hostias haciendo combos! Y ya para rematar la faena, el juego en sí, donde se mezclaban elementos de hack & slash con opciones de sigilo para acabar con más facilidad con los enemigos, un cuervo que nos sirve como espía y variedad de armas, combos, extras, elementos desbloqueables y otras cosillas para alargar el tiempo de juego. The Mark of Kri es uno de los ejemplos más claros de un buen juego que pasa de puntillas por el mundillo, casi sin hacer ruido, a pesar de tener todos los ingredientes para convertirse en un clásico. Su secuela, Rise of the Kasai, tuvo aún menos repercusión… Tanto que hasta para mí, que me encantó la primera entrega, fue algo desconocido hasta hace poco.

Rau Utu >>>> Kratos

Uno de los tres juegos ambientados en Dungeons & Dragons que aparecieron para PS2. Un juego que combinaba las reglas, elementos y monstruos de Dungeons & Dragons, el nombre de Baldur’s Gate y un sistema de juego que recuerda a lo que debería ser la evolución natural del clásico Gauntlet tenía muchos puntos para convertirse en un juego capaz de mantenerme entretenido una buena temporada. Y así fue. La primera parte estaba bien, pero esta secuela lo superó en todo lo mejorable: más variedad de personajes, más enemigos, historia y secundarios diferentes (ligeramente) en cada personaje y un modo multijugador cooperativo. Lo exprimí todo lo que pude, desbloqueando lo desbloqueable y completándolo con la mayoría de personajes para ver todo lo que podía ofrecer el juego. A pesar de no poder rivalizar con los Baldur’s Gate de PC, esta versión consolera era más digna y más jugable que los RPG’s “capados” como las versiones para consola de Oblivion y Dragon’s Age, por poner dos ejemplos.

Imagen patrocinada por la plataforma NARPGSSAG (Ningún Action RPG Sin Sus Arañas Gigantes)

Vistos uno al lado de otro, The Bard’s Tale tiene mucho parecido con Baldur’s Gate: Dark Alliance. No en vano, el motor gráfico es el mismo y no dejan de ser dos Action RPG. Sin embargo, en este Bard’s Tale controlamos al Bardo, un personaje cobarde, avaricioso, ruin, un cantamañanas, un paria, un despojo de la sociedad medieval-fantástica que, incomprensiblemente, es designado como “El Elegido” por una pobre princesa, cautiva en una torre custodiada por un poderoso mago. Con todas esas características es mucho más fácil que me identifique con el personaje que con cualquier otro juego… Supongo que todos (a lo mejor yonkykong no) lo habréis pillado: The Bard’s Tale es una parodia de los tópicos de los Action RPG habituales. Y si hay algo que echo de menos en la presente generación es un poco de sentido del humor, algo de reírse de sí mismos, que estamos en crisis y el cachondeo es algo bueno para la salud. Con The Bard’s Tale al menos nos podíamos reir un poco del habitualmente über-serio mundo de la fantasía épica. Porque… ¿en cuantos RPG os han cantado una canción sobre la cerveza?

Con pelotita saltarina, como en los karaoke vintage

Resident Evil Code: Verónica X parece el patito feo de los Resident Evil, y sigo sin entender el motivo. Fue el primer Resident Evil sin fondos pre-renderizados y el último con la mecánica que hizo famosa la saga y, sin embargo, siempre que se habla de Resident Evil, no pocas veces se hace caso omiso de este juego… Lo que hace llevar un numerito detrás o no… El juego mantiene la mayoría de los puntos que hicieron grande el primer Resident Evil, más algunas mejoras, especialmente en el tema del control. Teníamos los eternos zombis infectados, una terrorífica mansión, los habituales puzzles y muchos elementos ya conocidos pero que no impedían que pasáramos un buen rato con este juego. Sigo sin comprender como la saga evolucionó hasta Resident Evil 4 y sus zombies infectados mejicanos españoles en vez de seguir por la rama del Survival Horror que tanto reconocimiento dio a la saga. ¿Volveremos a ver algún día un Resident Evil que merezca la pena?

Si es que lo tenía todo


Tras este nombre tan feo se esconde el juego conocido como Bully, juego que tuvo la mala suerte de aparecer en el clímax de la popularidad entre los medios de comunicación del “Acoso Escolar” o “Bullying” y las palizas de niñatos subidas a youtube. No exento de polémica, la revista Hobby Consolas cometió la suprema patochada de no puntuar el juego por “incitar a la violencia en el entorno escolar”… Hay que joderse… Por eso, a día de hoy aún se habla de Bully con la boca pequeña y ¿sabéis qué? Mientras a unos les parecía la hostia del entretenimiento virtual poder subir fulanas a tu buga tó tuneao en el GTA, gracias a Bully descubrí que a mí no es que no me gustaran los sandbox, sino que no me gustaban los GTA. Preferencias que a día de hoy aun mantengo.

Además, los que creen que el juego es solo esto son directamente GILIPOLLAS

Pero hablemos de Bully. Las aventurillas de Jimmy Hopkins en la academia Bullworth, dedicada a chicos problemáticos, con sus rencillas, sus peleas, sus “tribus” (los frikis, los pijos, los deportistas), sus profesores… Era un mundo que se alejaba de lo habitual pero estaba tan lleno de vida (no en vano, cada uno de los alumnos de la escuela era único y totalmente reconocible)  a pesar de no tener ningún elemento extraodinario o fantástico. Tal como pasa hoy con Red Dead Redemption, en Bully nos lo pasábamos pipa sin hacer nada, completando las tareas, misiones secundarias, trabajos o incluso ¡yendo a clase! Y eso, señores, tiene mérito…

Gary Smith. Uno de los mejores malos según Andresito. Lo suscribo

Estos son mis 5 juegos olvidados de PS2, pero seguro que cada uno tiene los suyos. Ahí tenéis los comentarios para hacernos recordar o darnos a conocer titulazos que pasaron desapercibidos para la mayoría.

El Rey ha vuelto...

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