El motivo: En D2D creyeron que es injusto que uno de los juegos más esperados del año requiera por cojones Steam para jugar. Así que se plantaron y dijeron literalmente que “no creen que los juegos deban obligarte a instalar un Caballo de Troya para jugarlos” (en referencia a Steam). Más tarde, Impulse y Gamersgate, que se encuentran en la misma situación que el distribuidor de IGN, se unieron a la protesta y tampoco venderán el título de Activision. La polémica está servida.

A mi siempre me ha parecido muy jarcor el hecho de comprar un juego en Direct2Drive o Impulse (me viene a la cabeza el ejemplo de Saints Row 2) y tener que meterte en Steam para registrarlo. Es decir, compras algo en una tienda y te tienes que ir a otra a usarlo… Lo siento, pero yo no le veo sentido. Y creo que Steam y su aparente intento de monopolio empieza a ir demasiado lejos. Una cosa es que seas el más grande y puedas permitirte hacer ofertas que otros no pueden y firmar contratos más jugosos que otros distribuidores; y otra muy diferente es obligar a todo el mundo a pasar por delante de tu tienda e instalar tu programa si quieren jugar a determinado juego me parece muy duro.

Fuente: Kotaku