Hola amigos de lo ilustre, otra vez que se desaparece sin dejar constancia, eh. Pues todo se debe a un grave caso de ironía videojueguil, o más bien diría yo ironía divina porque el asunto manda cojones. La verdad es que no solemos hablar de asuntos personales por el blog, puesto que esto es un puto blog de videojuegos, mi blog personal ya lo aparque hace demasiado… pero es que este asunto merece una bonita aclaratoria.

Si hace unos días os deleitaba con el primer texto publicado in the world con fundido en negro y hace poco os relataba sobre una presunta gastroenteritis… pues ¡MEK! craso error, ya que la gastroenteritis ocultaba una apendicitis de cojones que a su vez llevaba como power up una perotinitis para que la fiesta siguiera en pie. Así que me han tenido en el hospital todo este tiempo y he logrado que me operen en dos ocasiones, algo que mi estómago ha aguantado estoicamente. Y hablo de ironía ya que después de hacer un artículo de reconciliación con los ilustres lectores que aguantan nuestros desvaneos en el que hablo de una operación… pues ¡ZASCA!, dos operaciones pal nene. Gracioso eh. Lo bueno es que ya estoy cuasi recuperado y que; aunque me hayan jodido todos los exámenes, me hayan dejado sin trabajito de verano y con la piel digna del mejor anuncio lácteo, El Pixel Ilustre sigue viento en popa. Ya os dije que nunca más abandonaríamos el barco y que aunque Andresito esté en busca y captura, servidor sigue a vuestro servicio.

Así que si el dios de la ironía me lo permite seguiré escribiendo diarrea textual para vosotros, amados lectores. Espero que esta sea la última entrada en la que hable de mierda personal nuestra porque aquí venimos para hablar de porno y poco más, ¿o eran videojuegos? Tanto tiempo sin tocarme me lía, amigos. Mañana toca articulo para disfrute del personal. Un besin.